VAMOS A TUTEARNOS

Me gusta el tuteo, lo reconozco, como suprema definición de la charla, de la tertulia, de la conversación entre personas a las que Dios ha dotado del don del habla, de la palabra y de la comunicación. Hablar entre personas, mantener una cálida tertulia, y expresar lo que se siente y lo que se quiere comunicar es algo mágico, es la externalización de los pensamientos. ¿Qué somos, si no somos capaces de expresar lo que sentimos o deseamos? Otra manifestación del tuteo es la correspondencia epistolar, la carta de toda la vida. Las personas nos acercamos las unas a las otras y nos interrelacionamos a través de la correspondencia, y qué bonito es no sólo escribir una carta, sino recibirla. ¿Quién no recuerda esa carta de la novia, o del novio, guardada desde que llegaba al buzón hasta encontrar el momento de soledad necesario para abrirla, olerla, leerla y releerla? Y cuando no eran tan accesibles los teléfonos y nuestros padres nos restringían las llamadas, y acudíamos a la cabina a llamar a nuestra chica, a una hora concreta previamente convenida, cargados de monedas y de ilusiones, pues el solo hecho escuchar su voz nos estremecía. Hago memoria y me vienen a mi mente las cartas que recibía de mi novia y de mi familia cuando hice la mili, eran el mejor regalo que podía alegrarme un día, a veces acompañadas de alguna bonita foto. Hablar y escribir, y volver a hablar, para comunicar, pues el hombre no es nada ni nadie sin comunicar.

Y me gusta el tuteo como antónimo del twiteo, y por ahí van estas reflexiones, pues en plena era de la comunicación, nos hemos cargado la comunicación. Qué gran paradoja: la comunicación anula la comunicación. La tarifa plana, el progreso, los móviles, internet, el e-mail, el twiteo, el wasapeo, el chateo, el sms, el mms, facebook, la nube, el viber, el line, los emoticonos, las apps, los itunes, iphones, ipads, tablets, galaxys, smartphones, y demás suerte de modernidades (parece que quien no use estas herramientas es un antiguo y no está a la moda) nos han convertido en catedráticos de la incomunicación. Me da lástima y pena contemplar las escenas de jóvenes y no tan jóvenes compartiendo una mesa en un bar de copas, todos ellos con las cabezas gachas y los dedos gordos aporreando las pantallas de sus terminales, riéndose solos cuál gilipollas, y con la lengua seca de no articular una sola palabra en toda una velada (y cuando les preguntas de que se ríen, te dicen “es que estoy wasapeando con Alvaro, qué gracia tiene el tío, qué chistes…”), o de ejecutivos que conversan de manera muda mientras miran y envían sus correos electrónicos de tres en tres, cotejando con cotizaciones de última hora, o de esos tíos tristes que se dedican a mandar chistes que cuenta otro (muchas veces es un gato con voz de lata), o de los reprimidos que pugnan por enviar la obscenidad más atrevida (sin duda porque no se atreven a hacerlo de otra forma y se esconden en el anonimato), o de los valientes o ligones que “conquistan” en la red, y en directo no saben ni dar los buenos días. ¿Y qué decir de los cobardes que por no descolgar un teléfono o no llamar a una puerta se limitan a felicitar una festividad o un cumpleaños por wasap, eso sí, añadiéndole tartas, velas, globos, confeti y toda suerte de emoticonos, como si fuera un grafiti? Me contaba el otro día un amigo que su suegra celebraba su 75 cumpleaños y uno de sus dos únicos hermanos la felicitó por sms. Qué pena.

Estás en un bar, suena el glink glink de los mensajes y, en el caso de que el aparato no esté ya encima de la mesa, junto al café o al plato, en guardia, todos se llevan a las manos a los bolsillos como en el Oeste, y desenfundan sus móviles en una competición a ver quién es el más guay, quién es el que más conversaciones lleva a la vez y el que más chats atiende. El wasap, paradigma de la modernidad más absurda, inculta, excluyente, maleducada, distante y …. (añádanse calificativos a discreción) está cargándose la comunicación entre las personas, a todos los niveles. Los teléfonos se llaman ahora inteligentes porque sirven para todo menos para hablar, ya no se habla, se aporrea con el dedo, y para expresar el estado de ánimo se añaden emoticonos: qué baratos salen los besos por wasap, y qué falsos son. Cuánto cuesta decir te quiero en directo y con qué facilidad queremos a todo el mundo por wasap, o en facebook. Pero qué hipocresía: en este mundo virtual el que más amigos tiene en la red es el que más solo está.

No quiero que penséis que soy ajeno a estas tecnologías, ni mucho menos. Yo las uso, pero no pierdo ni la escritura (aquí me tenéis fiel a mi cita), ni menos aún la palabra y la conversación, que cada vez disfruto más. Pero hay que poner pie en pared y acabar con la paradoja de la incomunicación creada por los denominados avances de la comunicación, que son todo lo contrario. Yo desde luego estoy enfurecido con la invasión de los wasapeadores, y creo que además ya se ha entrado en la más absoluta falta de educación y de respeto, pues no hay nada más grosero que estar hablando con alguien y que al mismo tiempo esté dale que te pego al dedito, bajando la mirada, ignorándote por completo y queriéndote hacer ver, encima, que te presta atención. Los anglosajones me han dado la razón, y me han demostrado que no es una paranoia personal, sino que ya es una patología: se llama phubbing, y consiste en menospreciar a quien nos acompaña, al prestarle más atención al teléfono que a quien está con nosotros. Es una conducta calificada como antisocial, que está provocando el fracaso de reuniones y que ya está dando lugar incluso a espacios y restaurantes antiphubbing en Londres y Nueva York, incluso ya hay un movimiento denominado “stopphubbing.com”. No sigo, ahí lo dejo, simplemente me alegro de que, aunque sea por una vez, exista una corriente social que, junto a mí, llame a esta conducta mala educación, pues es lo que es.

Sin embargo, y como ocurre con el estrés o el colesterol, existe el bueno, existe la bondad de las nuevas tecnologías, y con eso me quiero quedar, porque todavía es posible que la comunicación entre las personas triunfe y que nos sigamos tuteando en directo. Por eso os quiero contar la historia de Antonia. Yo no conozco a Antonia, no he tenido el gusto de hablar con ella. La he conocido por wasap…., pero es mi debilidad, lo confieso.

Mi mujer celebró hace unos meses, en Jerez, junto a sus compañeras del colegio de infantil, un aniversario conmemorativo del paso de unos cuantos años de su estancia en el mismo. Con tal motivo, las más avanzadillas en nuevas tecnologías se apresuraron a crear un grupo de wasap para ir preparando la efemérides, y ello dio lugar a un incesante goteo de glink-glinks, a medida que se unían nuevas compañeras (algunas llevaban sin verse casi 30 años) y se intercambiaban fotos suyas, de su maridos, de sus hijos, y vivencias. Reconozco que me divertía mucho cuando escuchaba por las noches en casa la risa de mi mujer, al ver los looks de algunas compañeras, o las ocurrencias de otras, o incluso al ver cómo se le iluminaban los ojos, y se le llegaban a poner vidriosos cuando aparecía por el wasap alguna querida compañera, añorada, con alguna foto evocadora de aquellos sin duda felices años (y digo ahora en alto que no hay nada más hermoso que esos ya bonitos ojos de mi mujer en ese trance).

Así se iban sucediendo, en aquellas vísperas, episodios anecdóticos, risas, comentarios sobre fulana o mengana y, en definitiva, gratos momentos que yo contemplaba en segunda fila, sin gran atención pero con una pizca de curiosidad.

Sin embargo un día, muy temprano, serían las 7 de la mañana, sonó el glink-glink en el móvil de mi mujer, que reposaba en su mesilla de noche, proyectando un fogonazo de luz sobre el techo, y tanto ella como yo dimos un respingo: un mensaje a las 7 de la mañana no era presagio de nada bueno. Mi mujer cogió rauda el teléfono y yo, inquieto y sobresaltado, sólo atisbé a decir un seco “Yoyo, ¿qué ha pasado?” A continuación recibí una explosión de risa de mi mujer, una carcajada, confieso que a esas horas hasta me mosqueó, y sin decir nada me enseñó su teléfono. Era un wasap, y bajo el nombre de Antonia, aparecía un texto que decía: “Hola xicasss…¿hay arguien por ahí?” Era el buenos días de Antonia, buscando conversación de primera hora. Mi mujer entonces me contó que Antonia era una compañera, que desde que se inició el grupo de wasap era como la animadora del mismo, y que escribía todas las “ch” con “x”, y algunas “j” también, sin duda en un lenguaje muy particular, y a la par “moderno”, evocador del famoso xerez-jerez-sherry. Reconozco que, tras el susto inicial, no tuve más remedio que sonreir, qué caramba, me harté de reir.

Desde aquel día he seguido a Antonia, y me conmueve, me reconcilia con lo auténtico. Con este saludo moderno y exótico, con un punto tecnológico que se resume en su ya famoso “xicasss”, Antonia se asoma todas las mañana a ese tendedero imaginario de los antiguos patios de vecinos y saluda a la vida, a la amistad y al amor, de manera sana, sin dobleces. Y lo hace con una naturalidad, una fuerza y un lenguaje escaso, pero rico y sobre todo sincero. Es muy difícil expresar tanto con tan pocas palabras, y tan de verdad, porque Antonia es de verdad. Sus frases son oportunas y sin duda antológicas. Cuando menos te lo esperas, un soplo de aire fresco (“oolaaaa xicas, ¿ya habéis cenado todas? yo estoy descansando sentá. ¿ya vais a planxar la oreja?”), o una vuelta a la realidad, cuando saluda a sus compañeras con un “buenos días guapas, a limpiarrr”, y a continuación el mejor aprecio: “os quiero muxo a todas, muxos besos”. Antonia hay días que habla poco porque está “paxuxa”, otras veces crea personajes, como “Xari la paparaxi” (en alusión a una compañera), y siempre, de manera recurrente, aparece su saludo a la vida: “buenos días ¿ay alguna xica despierta por ay?” o “oolaaaa xicas, ¿qué aceis?”

Pienso que el wasap le ha dado a Antonia la oportunidad de expresar sus sentimientos de una manera nueva y fresca, como a lo mejor no hubiera hecho con la palabra, llegando ahora de manera espontánea e inesperada a mucha gente, como no lo hizo hace muchos años, como en un volver a empezar. Sus sentimientos viajan codificados de su corazón a sus dedos, que lejos de aporrear el teléfono lo acarician con la dulzura necesaria para transmitirle esa nobleza, sencillez y verdad que impregnan las palabras que de manera fácil aparecen en sus wasaps. Antonia no emplea emoticonos, ni abreviaturas tuiteras, pero Antonia transmite (“yo a punto de acostarme, he limpiado la casa a fondo y estoy destrozá”), y tras indicar que “ya me verás, soy un caxalote” pregunta a la audiencia: “xicas, decidme como es la dieta Duncan”, despidiéndose con un “Buenas noxes!”

Antonia, a través del wasap, se asoma todos los días a la ventana del mundo y le dice a sus compañeras de la infancia, y a mí, que la vida es muy bonita, y que aunque haya que limpiar, merece la pena vivirla, sobre todo porque al final del día siempre encontraremos a Antonia diciendo con sencillez “os quiero muxo a todas”.

Yo quiero hoy mostrar mis respetos a Antonia, animarla a ser siempre así, y ya que hemos decidido tutearnos, titular de nuevo esta entrada: “Hola xicasss…¿hay arguien por ahí?”

20 pensamientos en “VAMOS A TUTEARNOS

  1. HOLA XICO:

    Me jalegra muxo que sigas escribiendo en el bloc. Este mes te jas retrasado un día, pero mejó, así bo escribes el 13, que trae mal fario. Me encanta tu bloc, me río y me jalegra el día. Sigue escribiendo xico.

    Solo un par de cosas, ¿ya no eres PACO? y otra cuando vayas a otro congreso de bloqueros, con esos xicos tan modernos, no te ralles y entra ahíta er fondo. Si quieres voy contigo y llamamos a Antonia.

    Un abrazo fuerte de tu jermano.

    P.d. Enhorabuena !!!!

    • Gracias xico, te quiero muxo. Y no perdamos de vista a Antonia, que nos da a todos lecciones de vida a diario.

  2. Hola armando muy interesantes tus reflexiones sobre la tecnologia , y totalmente de acuerdo pero sobretodo pienso q el problema no es de la herramienta (en este caso el whatsapp u otros) sino de como las usamos ya q me parece un avace muy grande q personas como antonia y muchas otras de diferentes ambitos , clases y personalidades puedan comunicarse sin complejos y en iguales condiciones y dar su opinion y q gente timida , insegura , o poco sociable o simplemente su trabajo no le permite relaccionarse con los demas como quisiera ahora tienen esa posibilidad .
    Supongo y espero q poco a poco vayamos controlando esas aplicaciones q para mucha gente son la novedad y las usemos con sentido comun , esto es una fase y seguro q aprenderemos a controlarlo.

    • De acuerdo contigo Alberto, pero tengamos presente que todos somos capaces de poder hablar bien, incluso en publico, y hay que intentarlo para podernos «tutear». En la pelicula «El discurso del Rey», el protagonista lee un discurso del tirón, y lo hace bien, simplemente cuando no se escucha a él mismo (le ponian unos cascos con musica). Si supiéramos que cuando hablamos casi nadie nos escucha ni nos presta atencion, y más si es un discurso, perderiamos los complejos de hablar y lo hariamos mejor. A veces el problema no es nuestro, sino que estamos demasiado pendientes del «qué dirán». Gracias por tus comentarios

  3. Hola, Armando! No puedo estar más de acuerdo contigo. Primero (porque, además, ayer mismo publique entrada en mi blog en la que invitaba a aprovechar el tiempo y LA VIDA, entre otras cosas, dejando a un lado el telefonito…) en tu denuncia de la absurdo invasión de modernidad, práctica, pero fría, alienadora, carente de alma. Toda esa retahila citada de anglicismos, neologismos y siglas de tan fácil incorporación a lo cotidiano nos aportan recursos, herramientas que, como todos los recursos, han de valorarse en función de su utilización. Léase, por supuesto, tanto cualitativa como cuantitativamente.
    Yo también valoro ese tuteo de el cara a cara con amigos y familia. De la charla en la mesa, de la tertulia en torno a un cafelito, de las risas y la elaboración de planes copita en mano. Ese tuteo de las miradas a los ojos y de los abrazos y las carcajadas con sonido. Algo me dice que, vista la evolución desmedida de tecnologías y los resultados educativos, dentro de poco, los chavales no tendrán capacidad gramatical ni semántica para explicar cómo se sienten sin el uso de los emoticonos…eso sí, habrá millones de emoticonos con matices asombrosos y en tres dimensiones…
    En bendita oposición a esto, tenemos a la Antonia y todo lo auténtico que hay en ella y en todas las sencillas personas que quedan como ella. No añado más, porque tú lo has dicho todo. ¡Viva Antonia!
    Gracias por esta nueva entrada. Un fuerte abrazo.

    • Nunca dejaré de agradecerte tus aportaciones a este blog, pues si algo me gusta es que participéis y que nos tuteemos. Definitivamente la tarifa plana debería ser sólo para hablar, y cascarnos como mínimo 0,15 € por cada wasapeo o similares, así se invertiría la tendencia, salvo para Antonia, para ella autopista gratis. Gracias

  4. Hola Amore,

    Yo también reconozco que disfrutar de una conversación es de las cosas que últimamente más aprecio y valoro. Creo que es de los sentidos de los cuales no podría o más me costaría prescindir o renunciar, el «oír» y el «charlar». Tienes razón, debemos ir con los tiempos, pero creo que se nos está «yendo la olla» con tanto twiteo, wassapeo o, chateo,…eo, eo, y no sigo porque me surgen unas rimas que pueden que no vengan a cuento, ja, ja. Bueno, si no lo digo reviento, «un peo». Sí, un peo para aquellos que piensan que no son modernos los que no utilizan esos medios y están obsoletos. A los jóvenes de hoy con sus virtudes y cualidades, les merman ciertas carencias como la ortografía y ciertos comportamientos sociales y de urbanidad. Y estas tecnologías no les ayudan en ese aspecto. Si siguen así, enmudecerán y la musculatura de su lengua se volverá débil y blandengue. Me gusta el movimiento «phubbing». Se lo diré a Macaco para que cambie la letra de su afamada canción «Moving» y ahora sea: «Phubbing, all the people phubbing, one…..». Así que a prepararse y practicar este nuevo vocablo, y yo la primera. Qué de propósitos para el nuevo año, uf!
    Qué decir de mi Antonia!!! Es mi última debilidad. Nos hace poner los pies en la tierra. En los días anteriores a nuestro encuentro de antiguas alumnas, su nombre era tan pronunciado en nuestra casa, que recuerdo que cuando ese domingo de noviembre, sobre las 10 de la mañana, salí de casa hacia Jerez, cerrando la puerta llena de emociones y deseos, de repente se volvió a abrir débilmente, y ya casi en la cancela, se escucharon unas vocecitas al unísono que decían: mamiiiiii, recuerdos a Antonia. Eran mis cachorros que ya la habían hecho parte de sus vidas. Y este gesto me emocionó. Y me hizo reír también. Antonia ya era habitual entre nosotros. Es un crack!!! Una luchadora y defensora a ultranza de su vida, y lo más importante, se ríe de su sombra, ahí demuestra su inteligencia. En mi vida pude imaginar que un mensaje a las 7 de la mañana nos pudiera hacer reír de aquella manera. Claro, ya ni siquiera pudimos recuperar ese mini sueño de propina hasta y media, porque era imposible repureralo.
    Darling, me encanta tu entrada, y el sentimiento que Antonia ha producido en ti. Y espero que sea extensible a cada uno de los que lean estas líneas tuyas, aparte de hacernos pasar un buen rato con lo que suele ser ya habitual en ti.

    Xico, te quiero muxxxxxxooooo!!!

    • Yoyo, me ha encantado lo del «phubbing, all the people phubbing…», hay que cantarlo y cumplirlo. Y sobre todo esta entrada te la debo a ti, porque Antonia ha llegado a mi vida a través tuya y gracias a ti, el destino lo ha querido así. Fijate que todo el mundo quiere conocer a Antonia y gritan Vivas en su honor. Con un poco de publicidad seria trending topic, pero después de toda esa fanfarria, Antonia seguirá siendo un crack, por lo auténtica que es y porque ese «Xicas, os quiero muxo» es todo un himno. Gracias por esto y por tus siempre afilados y acertados comentarios, que engrandecen este blog, y por tus bonitos ojos. Xica, tú vales mucho

  5. Esta claro que eres un «Máquina» mi querido Armando y mi bloguero preferido (La verdad es que no sigo a ningún otro).
    Pero no estoy dispuesto a perderme tu mensaje mensual lleno de originalidad y buen gusto.
    Sobre todo por como te declaras a tu mujer una vez mas en ese comentario «Y digo ahora en alto que no hay nada mas hermoso que esos ya bonitos ojos de mi mujer en ese trance…. »
    PRECIOSO TIO ¡¡¡¡
    En lo que estoy de acuerdo es en que debemos de hablar mas a menudoi sin los pinos por delante ….. me entiendes???… VAMOS CON UN GING TONIC TIO.
    Un abrazo y enhorabuena por tus mensaje
    Jose Luis Muñoz

    • «Pacodetodalavidacoño.com» podría ser el título de un blog, que te animo a escribir. Serias bueno, Jose Luis. Tú sabes que los pinos nunca son un obstáculo para que hablemos, y menos aún para que nos tomemos unos gin tonics en torno a una buena charla. Gracias por tu comentario.

  6. Hola hermano.

    Ahora te escribo en lenguaje normal, no «Antoniano» para comentar la primera parte de tu entrada.

    Pues si, la tecnologia nos hace tontos. Tengo un artículo denominado «internet nos hace más tontos» que te encantará, pues da en el clavo de lo que comentas. La mente humana necesita «reciclarse» para asi volver a la normalidad. Necesitamos un «apagón tecnológico» de vez en cuando, para asi volver a ser personas. El tuteo del que hablas.

    Recuerdo hace unos años, cuando mi hija Marta vió un telefono antiguo, de esos de ruedas que teníamos en el pasillo de casa para llamar metiendo el dedo y su pregunta fue,» ¿ y por ahí como se mandan los mensajes?» Ese día me di cuenta de que la tecnología se imponía y que me hacía viejo, casi a la misma vez. Me acordé de la destreza de Papa con el video, y un escalofrío me entró por el cuerpo….

    Cuando unos años después me sono un «wasap» en casa, y al mirarlo me di cuenta de que era mi hija Belen, desde su cuarto, pues fue el acabose…

    Por tanto esa pare me ha encantado y estoy de acuerdo con ello. Pero hoy te voy a hacer una crítica, constructiva, pero crítica, pues no todo puede ser pasteleo. Te ha faltado implorar un movimiento «anti-abuso de la tecnología» algo así como el PACO o como felicitar la Navidad el día 13 de Marzo, pero en versión wasap, y a poder ser en pocos caracteres.

    Es un » me borro del Facebook» en version PACO. Proponer el día sin el wasap, simplemente me salgo del grupo o no más tuits. ( como verás lo escribo en español) . Hubiera sido ingenioso, pero pensándolo bien, igual hoy no te he regalado una historia, pero si un tema nuevo…

    Un beso fuerte.

    P.D. Lo de escribir en un día que no sea 13, tengo que decirte que me ha gustado, anque te lo recordara el Domingo 12

    • Querido hermano, muy interesantes tus experiencias con Marta y Belén y las nuevas tecnologías, me imagino a Marta intentando enviar un mensaje por la rueda del teléfono. El apagón tecnológico es necesario, tenemos que enseñar a nuestros hijos a hablar y a escribir con boligrafo, y asi de camino practicamos nosotros, y en cuanto a la propuesta de una campaña, he sido un poco cobarde pues las anteriores no han calado mucho, y proponer un dia sin wasap no me parecía, de todas formas tienes razón, el movimiento se demuestra andando. Y en cuanto a la fecha de escribir, todo ocurre siempre un 13, pero por una razón u otra hay dias que he tenido que publicar antes, y otros después, pero que sepas que todos los manuscritos originales de mis entradas tienen como fecha el 13. Recibe muxos besos y mis gracias por participar tan activamente es esta aventura.

  7. Querido Armando,
    Antes de nada, quiero felicitarte por tu blog.
    Debo comentarte, que aunque no me haya decidido a contestar hasta ahora mismo, me he leído cada una de tus entradas en su debido momento.
    La verdad, es que yo me confieso una amante de las nuevas tecnologías, de las redes sociales, del WhatsApp, de los smartphones, de las tablets, etc. Pero no puedo estar más de acuerdo contigo: esto se nos ha ido de las manos.
    Yo también veo lamentable que hayamos llegado a un punto en el que siempre hablamos con la persona que no está. Quedamos con unos amigos, y chateamos con otros. Y luego, al revés, quedamos con el que chateábamos y chateamos con el que se fue. ¿Raro? ¿Absurdo? No sé, pero es lo que hacemos a diario.
    Hace un mes aproximadamente, leí un artículo a cerca del phubbing, y me hizo pensar bastante sobre esto. Es una absoluta falta de educación, no mirar a los ojos de quien te habla, porque tecleas el teléfono. Por eso, estas Navidades, en las cenas familiares, me propuse poner el iphone, no a la derecha, ni a la izquierda del plato, sino fuera de la sala. Y sólo puedo decir, que sobreviví. Que disfruté «tuteando» (como bien dices), a los míos, con risas, bromas, y anécdotas… Y lo recomiendo. Chatear no es comparable a tutear. A mirar a los ojos, a las carcajadas sonoras, al abrazo que aprieta y al beso de un ser querido, a oír un te quiero de la boca de alguien que te importa… Porque por internet, por más moderno que sea, no es lo mismo.
    Así, que voy a aprovechar tu reflexión, para hacer lo de estas Navidades más a menudo. Vamos a TUTEAR, mirándonos a los ojos, con una buena copa de vino, y disfrutemos de la compañía de los que tenemos al lado. Y haciendo un uso moderado de las nuevas tecnologías.
    Como proponían en este artículo que antes menciono, deberíamos llegar a una reunión de amigos, dejar todos los móviles juntos en el centro de la mesa, y el primero que mire el suyo, ¡qué pague la ronda!
    Un beso muy fuerte para ti, tu familia, y para Antonia, que ya tengo ganas de conocerla…
    Gracias por regalarnos tu alegría…

    • Querida Olga, bienvenida a esta tu casa. Pasa y tómate lo que quieras, ya se que vas a elegir una buena copa de vino. Y ahora vamos a charlar: pero qué bien escribes, xica, ¿por qué has tardado tanto en manifestarte? Qué gran verdad eso de que «siempre hablamos con la persona que no está» , es una muy buena definición en español de phubbing. En fin, que vamos a tutearmos mucho y a hablar con el que esté. Y si el que no está quiere intervenir, que venga y se deje de rollos. Muchas gracias por aparecer con tu copa de rioja por esta tu casa, y recuerdos al tontón…

  8. Hola Armando! Te doy toda la razón, nos come la tecnología, yo me pierdo en ese maremágnum de artilugios, redes sociales, gadgets…y eso que me encanta pero es frustrante saber que no voy a poder abarcar ni tan siquiera una mínima parte. Así que decidí hace tiempo ser selectiva: no Facebook, no Twiter, no Instagram, quitan demasiado tiempo para leer o charlar. Yo soy de Pinterest y de Wasap por supuesto, me parece un invento maravilloso, Ay! si lo hubiera tenido cuando quedaba con mi amiga Babé que siempre me daba plantón, es muy útil también para intentar controlar a tus hijos, digo intentar porque cuando les mandas mensajes nunca parece haber nadie al otro lado. Imprescindible a la hora de ir de compras para una indecisa como yo,¿ como voy a comprar ese par de zapatos sin que los vean mis hermanas? o enviar la lista de la compra a tu marido, igualmente los chats son estupendos para saber los deberes de tu hija o reirte con amigas. Aparte de eso y poco más también da disgustos;¿ no os da complejo de Calimero cuando estáis en algún sitio y todo el mundo alrededor está wasapeando? miras el móvil y nada! que pena! que pocos amigos tengo y que afortunados ellos! o cuando se bloquea, que estrés! seguro que en ese momento está llegando un mensaje urgentísimo. Y qué decir de lar arrugas que salen al fruncir el ceño porque desgraciadamente no vemos las letras, Bueno Rosa sí las ve…
    Estoy contigo Armando, no hay nada que no arregle una cerveza con los amigos, o dos o tres…así las arrugas nos saldrán, pero de reirnos.

    Por favor quiero entrar en el chat de Antonia!

    • Pitu, bienvenida, no hay nada como provocar un poco las conciencias, y aparecen los amigos, al final la tecnología nos va a unir. Apuesto por charlar, unas cervezas, y reirnos, siempre reirnos, estoy contigo. Lo demás era para enredar y para que por fin aparecieras en escena, hay que buscar excusas. Y ahora a prodigarte, seguro que Antonia nos deleitará con monentos mágicos.

  9. Estimado Armando. Cada blog q escribes es un salto de calidad en esta nueva actividad q has decidido compartir con nosotros. La tecnologia me esta permitiendo contestar a tu articulo desde mi movil. No he tenido q encender el ordenador para ver mi mail. Desde la conexion a 3G de este aparatito he podido pinchar en tu mensaje y tener la opcion de leer y escribir. La tecnologia nos ofrece todas estas opciones pero estoy con muchos de los q han respondido: no sabemos utilizar tanto aparatito. Estas en misa y suena el movil, vas al cine y suens el movil, estas viendo un partido de baloncesto y los padres estan jugando a apalabrados mientras sus hijos inrentan meter una canasta de tres puntos, estas en una comida y los moviles parecen parte del decorado de la mesa. Me encanta el tuteo, la conversacion, la compañia, el bullicio, el roce y la charla con el zapatero y con el frutero. Soy de esa cuadrilla que estudio EGB. Viva Antonia y su naturalidad !!! Y VIVA tu por hacernos pasar un rato agradable con tu lectura. Un abrazo.

    • Alfonso, tu eres un poco culpable de parte de esta entrada, y lo sabes. Este de la comunicacion es un tema que ocupará hasta cátedras en los proximos tiempo. Van a ser necesarios catedráticos de la comunicación, pues del homo sapiens, que era erectus, vamos a pasar al homo apple o al homo inclinado sobre un teclado…..y de ahí a andar de nuevo a cuatro patas, para andar y wasapear al mismo tiempo. Ay, si yo supiera dibujar lo que he escrito, la especie evolucionando hacia atrás, qué horror. Sólo espero que Antonia nos devuelva a la realidad. Gracias por abonarte a este blog.

  10. Querido Armando,

    La del Apalabrados a quien hace alusión mi querido marido, soy yo!!!!!, sí lo confieso, me perdí un triple de mi hijo y tanto padre como hijo me lo han hecho pagar caro….estoy enganchada………. a mis hijos les he confiscado la DS, el móvil, la Play y el iPod, les digo que están poseídos, que son adictos, que las maquinitas controlan su vida y que ellos han perdido su autocontrol sobre ellas y que por tanto, como padres responsables, lo mejor es quitárselas de en medio y así se centran en estudiar, que es su única obligación. Y más vale que me aplique yo el cuento porque hemos convertido el dichoso móvil en nuestra válvula de escape para desaparecer de donde estemos y trasladarnos a otro mundo fuera, externo, lo hacemos cuando nos cabreamos, cuando necesitamos sentirnos importantes para amigos, para compañeros, para colegas del trabajo que nos necesitan…………..¿no será que lo utilizamos como una fuente para sentirnos queridos?. Estamos fatal, creo que debemos retomar el quedar con un amigo y tomar una cañita y tirar este trasto por la ventana!.

    Enhorabuena y muchas gracias por devolvernos al sentido común con estás píldoras de «lo que realmente importa», me encantan, no dejes de dárnoslas, que tanto bien nos hacen.

    Besos
    Marta

    • Marta, te salva que lo hayas reconocido y confesado, es el primer paso para curarte. Ahora, lo de dejar sin TICs a tus hijos ha sido muy drástico, claro que lo del baloncesto no tiene nombre, a quien se le ocurre perderse el triple. Todos los que haceis comentarios en esta entrada tenéis mucha razón, porque todos acertais en los diagnósticos, y son demoledores. Pero el remedio lo tenemos cerca, es sólo hablar y escribir con el boligrafo, volver a la comunicación de verdad. Seguro que lo conseguiremos, y mientras tanto pues vamos a seguir fabricando esas píldoras que nos devuelvan a la realidad. En nombre de Antonia, gracias xica.

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