SOÑÉ…..

cropped-IMG_9557.jpg Permitidme que hoy sólo hable yo, en primera persona, y en especial permítemelo tú, Yoyo, por la parte que te toca, que es mucha. Hoy tengo la necesidad de hablar yo solo, en mi nombre, de ser yo y de expresar lo que yo siento, porque en estos momentos sólo soy capaz de retratarme a mí mismo, y porque me siento incapaz de unir en el plural a nadie más, e incapaz de atreverme a expresar lo que otros, aún sintiendo lo mismo, puedan pensar.

Los sueños son algo maravilloso. Pienso que se llaman sueños porque pueden llegar a convertir un deseo en realidad. Casi tocas con los dedos algo tan real que a veces, cuando te despiertas, quieres seguir soñando, quieres volver a meterte en el sueño. ¿Cuántas veces te has despertado sudoroso, hasta con pánico, ante una pesadilla; o a punto de morirte, o ya recién muerto (que alegría da despertarse entonces); o en esa carrera en la que por más que quieres avanzar las piernas no te responden; o millonario; o viviendo un amor imposible; o en medio de su sueño erótico con la más deseada del mundo (y esto no es machismo…); o triunfando profesionalmente; o en medio de un sueño loco, extravagante…?  El mundo de los sueños es apasionante, me gustaría poder comprenderlos o, mejor aún, programarlos. A veces soñamos despiertos, y somos dueños del sueño, pero cuando el sueño es involuntario, cuando viene de lo más profundo de nuestro ser,  cuando se confunde con la realidad hasta tal punto que, aún recién despierto, sigues en el mismo, la experiencia es única, es mágica, es un misterio, a veces es algo casi divino……y a veces los sueños ocurren.

Hace años tuve un sueño. Ese sueño se ha repetido después, con matices, con variantes. Evoluciona, cambia de tonos, pero se repite. Y cada vez que ocurre me despierto con una sensación especial: es una mezcla de placer, de felicidad, de satisfacción, de alegría, incluso de amor. Llega a ser tan real que me veo viviéndolo, que al despertar floto como en una especie de limbo que me hace volver al sueño, a veces colarme en él y mandar en él, aunque sea por un rato, como si yo fuera el director de esa película. A veces hasta me he despertado con los ojos húmedos, o riéndome a carcajadas, o feliz, o sencillamente llorando de amor. Si es en verano, con calor; en invierno, abrigado, recibiendo el aire fresco en la cara; los días lluviosos, empapado. Mi piel siente ese sueño, todos mis sentidos tienen un papel destacado en él.

Hace años soñé que en una preciosa tarde de Mayo, en una de esas tardes en las que el tiempo se para, y que duran no horas, sino un día entero, en las que la calma es tal que inunda todo tu cuerpo, en las que la calima del verano que ya despunta se mezcla con la brisa de la primavera que ya se va; que en esa tarde tan especial nacía mi hijo Armando. Fue un 22 de Mayo, día de Santa Joaquina de Vedruna, a las ocho y media de la tarde, y todo ocurrió despacio, sin prisas, a fuego lento, saboreándolo. Ocurrió el milagro de la vida, y como si el tiempo se parase, naciste. En ese momento lloró mi piel, rieron mis ojos, hablaron mis manos, besó mi corazón y calló mi boca. Mamá y yo sólo acertamos a mirarnos, a tocarnos, a darnos un suave beso, a dar las gracias (¿te acuerdas, Yoyo, dando las gracias a la ginecóloga?), y a contemplarte (fíjate que no digo mirar, sino contemplar, que es mirar con los cinco sentidos). Cómo recuerdo aquel día y aquel momento, como recuerdo ese sueño, es que hasta lo huelo.

Soñé con darte un beso, el primero, con oler tu piel, con tu primera mirada, tu primera sonrisa, con tocarte, con cogerte, con hacerte reir, con ver cómo te alimentabas, como un lobito, con tu primer cumpleaños. Soñé con ese primer verano en Sotogrande, con la brisa del mar que te acariciaba traspasando la mosquitera que te protegía, con esas siestas de bebé acurrucado junto a mamá en la hamaca, tardes de morriña, largas tardes, tardes de poniente y olor a mar. Soñé con la alegría que trajiste a nuestro hogar, a nuestra familia, a nuestro matrimonio, a nuestros amigos. Mi rubio, como decía tu abuela María…..que te voy a comer las entrañas.

Contigo soñaron tus padrinos, el tito Luis y la tita Virginia, cuánto los quieres, cuánto te quieren. Y qué suerte tener tantos primos, tú eras el más pequeño. Recuerdo en ese sueño a Carlitos y Vivi, que nos hacían compañía en tus primeros días y te cuidaban, compartiendo con nosotros sus primeros días de vacaciones. Y tu prima Belencita, que te dormía meciendo tu cuna y que un día se escapó de su casa para venir a dormirte, qué susto le dio a su madre. Y qué alegría cuando celebramos tu bautizo, primera visita a La Paz, presentación en nuestra Iglesia.

Soñé con tus primeros días de guardería, con esas manos que desde que naciste se despertaban tocando el pelo de mamá, o el mío, o los dos a la vez, con ese lobito que crecía y crecía pero que todas las mañanas necesita el abracito de su madre, como si fuera el tic tac de un despertador sin el cual no abres los ojos al mundo. Soñé con las primeras navidades contigo, nuevas navidades, navidades distintas, con el día de Reyes, un nuevo día de Reyes desde que naciste, todo distinto, la ilusión de despertarse y ver tu cara, de ver cómo mirabas los regalos sin abrirlos, de ver la ilusión que te hacía la caja de bombones o las galletas de chocolate (chocolatero como mamá), y de ver cómo antes de abrir el primer regalo pedías el desayuno. Y nuestro villancico……en estas navidades vamos a poner, en la casa nueva un portal de Belén……..vamos a poner un gran pastorcito ¿quién será el pastor? Será Ar-man-di-to……. 

Soñé cuando nació tu hermana Martina, tú le pusiste el nombre, con la cometa que te trajo, con la muñeca que le regalaste, con tu primera visita para conocerla en el hospital, pantalón beige, camisa de hombre, de rayas verdes y rojas, mangas remangadas, con la cara que mirabas a mamá (qué ganas de abrazarla tenías) y con tu sorpresa y nervios al ver a tu hermana, tan pequeña, diciendo sin parar que por qué no tenía dientes y porqué no hablaba. Bastaba ver cómo la mirabas para saber lo que la quieres, qué chulita, como cariñosamente le dices.

Soñé con tu primer día de colegio, guapo con tu uniforme, tus primeros amigos, Salvita, Agustín, tu clase, tu equipo de fútbol, tu primera seño, la seño Almudena, tu graduación en infantil, el diploma “al niño más perfeccionista”, tu entrada en primaria, las tareas, Esemtia, esa mochila que pesa tanto, tu primeras salida de nazareno en La Paz, y tu alegría cuando a finales de Junio cuentas todos los días que vas a tener de vacaciones, siempre casi el triple que papá.

Soñé que amanecía otro día de Mayo, otro precioso día de Mayo, que el magnolio de casa, un año más y en estos días, coincidiendo con tu cumpleaños, estaba en flor, de un blanco que deslumbra y con un olor precioso, y que en casa había muchos nervios y preparativos porque era el día de tu comunión. Que nos levantamos temprano, desayunábamos juntos, y estábamos muy felices porque era un día importante. Me levanté temprano para oler el día y saludar a la vida otra vez, una nueva mañana. Y saqué los recuerdos de mi primera comunión, que me los dió la abuela hace meses, para que los tuviera y los compartiera contigo….el misal de nácar, la cruz y el anillo, el típico sellito, la cubertería con nuestro nombre grabado, y me acordé de la mía, cuánto ha pasado ya. Y de mis abuelos, yo también me acuerdo de ellos.

Soñé que te vestía mamá, el uniforme y la corbata del colegio, con tu cruz de madera con cordón blanco, el reloj que te compró el tito Luis, te di mi cruz para que la llevases en tu bolsillo (nuestro secreto), tu pelo rubio engominado, como un hombre, y cuando ya te vi vestido, a punto de salir, te iba a decir algo y no pude, me puse a llorar, llorar de amor, Dios mío, pero qué alegría, mi hijo que iba a hacer la primera comunión.

Y soñé que te veía entrar en la Iglesia, con tus compañeros, todos en fila, el Padre Raúl esperando en el altar, y que me empezaba a temblar el mentón y mis ojos brillaban de amor. Soñé que allí estaban tus cuatro abuelos, los cuatro, qué suerte, igual que los cuatro abuelos de todos tus compañeros….ese día no falta nadie….Alguien se encarga de que estén todos ahí. Vino la paz, el beso más bonito que se puede dar, ese gesto de estar en paz con todos, y contigo mismo, y despacio, muy despacio, con el tiempo pasando a cámara lenta, como el día que naciste, pude ver en ese sueño como aquel bebé al que besé por primera vez recostado sobre el pecho de su madre se acercaba a Dios y recibía la comunión.

Hoy ya no sueño. Hoy vivo. Hoy todo es de verdad. De tanto salir y entrar en el sueño al final me quedé, me colé en el sueño. Y aquí estoy, esta vez despierto.

Hoy, 24 de Mayo, mi hijo Armando ha hecho la primera comunión.

Cuenta mi madre, que a su vez le contaba mi abuelo, que sólo sabrás lo que te quieren tus padres cuando tengas hijos y los quieras como un padre.

Querido hijo: ojalá el día que me vaya de este mundo sienta la felicidad que ahora mismo siento, la que he sentido al verte esta mañana, la que he sentido cuando hemos salido con Mamá y Martina, los cuatro, camino de la Iglesia. Es lo único que le pido a Dios, y ojalá cuando llegue ese momento haya sido capaz de transmitirte a lo largo de toda mi vida lo mucho que te quiero.

Papá

 

9 pensamientos en “SOÑÉ…..

  1. Sencillamente………un sueño precioso, acogedor, embriagador, sentido y lleno de amor……Gracias por compartir todo esto con los demás.
    Un abrazo.

  2. Bonito sueño hecho realidad! Gracias por permitirnos vivier la feliz Comunión de Armandito. Abrazo fuerte

  3. La vida es un sueño. Solo tu puedes decidir como será. No se quien dijo eso, pero que verdad tenia.

    Enhorabuena por lo escrito, porque sale desde dentro, seguro que lleva alguna lágrima en la libreta en la que escribes y seguro que esta noche casi ni sueñas, porque no habrás dormido. Felicidades y un beso.

    Por otra parte has publicado hoy, dia 25. Hoy también publica leo, atento….

  4. Querido Armando:
    Los sentimientos verdaderos, expresados con palabras sencillas en el momento perfecto crean una especie de “agujero blanco” por donde se agitan las emociones de quienes compartimos sentimientos, emociones, situaciones y ocasiones. Este amor que sentimos por nuestros hijos tiene tal fiereza que su fuerza nos acerca y aferra más a nuestros padres. la primera comunión, independientemente del valor religioso que tiene per se, supone un indiscutible punto de parada (¡Qué pena no haber tenido más tiempo para parar!), balance y nueva partida. la parada en boxes para pensar en obligada e inevitable. Echar la vista atrás, hacia arriba, hacia adelante y a seguir con la vida, si Dios quiere, con el guion previsto. Enhorabuena por la Comunión, por la entrada del blog y por conseguir que tu vida parezca un sueño. Un abrazo, amigo.

  5. Lo rápido que han pasado nueve años. Parece que fue ayer cuando ví aparecer tu cabecilla por la habitación del Infanta Luisa, el momento en el que ayudandote de las sábanas te asomabas por la cama, o la primera vez que te oímos reír en la piscina.
    Nunca se me olvidará como te frotabas los pies al ver las escaleras de mi casa, como nos llamabas a a Vivi (que era “Vava”) y a mi por las mañanas para que fuéramos a tu cuarto y tantísimos momentos que como primo, y hermano mayor que me considero tuyo, hemos vivido juntos.
    El sábado fue un orgullo para mi estar en tu comunión y espero poder estar compartiendo siempre los pasos que vayas dando a medida que te hagas mayor, Armandito, que yo intentare estar a tu lado.

  6. Te felicito por lo bonito que escribes, perdona por no haber contestado antes.
    Y es que un sueño que no se interpreta es como una carta que no se lee, y tu nos has hecho sentir todos tus mejores sueños.
    Y es que si no soñamos, nunca encontraremos lo que hay mas alla de los sueños.
    Y cuenta una leyenda, que cuando no se puede dormir por las noches, es porque se esta despierto en los sueños de otra persona.

  7. Wow…
    Echaba de menos leerte, y ya recuerdo por qué… Por qué es increíble cómo escribes, por eso lo echo de menos. Las leo con “retardo”, la vida es así.
    Me ha encantado… Qué preciosas palabras, qué preciosos sentimientos, me fascina y me admira vuestra familia: por vuestro amor, por vuestra sensatez, vuestra serenidad, vuestros valores… Es una suerte haberos encontrado. Una pena no haber vivido el momento de la comunión de Armando simplemente por haber compartido la ilusión que tendríais que tener todos… Últimamente… En fin, vendrán momentos mejores, y estoy deseosa de vivirlos cerquita de mi Yoyito y de vosotros.
    Armando!! No tardes en volver a escribir!! Es un lujo leerte!!
    Un abrazo enorme a los cuatro.

  8. Una vez más me has emocionado Armando.
    Qué bonito y qué orgulloso Armandito con esos padres que tiene!

    Besos mil!

    • Ay, Ay, Ana, si hasta me volvi a emocionar yo ayer al leerlo. Lo mas bonito es que suscribo de la primera a la ultima de las palabras que escribí. No le cambiaria ni una coma. Besos

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