UN POCO DE TODO

navidad Sin darnos cuenta se nos va 2014, cuánto vivido y cuántas cosas han pasado, lo corto y a la vez largo que se puede hacer un año. Haciendo balance, hay que agradecer lo bueno que nos ha dejado, y las experiencias positivas (lo negativo, que también ha habido, ya está tirado en la basura). Recibo mi nueva agenda para 2015, y cuando voy a empezar a escribir en ella las citas, los juicios, lo que hay que hacer, los cumpleaños, las buenas intenciones para el próximo año (siempre hay una página en mis agendas para los objetivos, para escribir las buenas intenciones, las metas a las que nos proponemos llegar…), cojo la agenda del año que se va y me pongo a repasar sus páginas, y veo cuánto se ha hecho, y revivo los buenos momentos, y miro ahora el blog, lleno ya de entradas y comentarios, y de amigos, y Calma, y las crónicas del verano, y el Falcao, y Culos de Sotogrande, y mi cincuenta cumpleaños, y la comunión de Armandito, y los cuadros escritos, y me digo que ahí queda vida, vida vivida.

Y ya está aquí la Navidad, otro año más (os recomiendo, como el año pasado, poneros la vacuna, sin duda una de las entradas del blog que más me gusta, de la que no cambiaría ni una coma), y con ella los recuerdos del año que termina, y los deseos para el que llega, 2015, bonito número. Yo os quiero desear a todos lo mejor, agradeceros que os acerquéis a estas páginas de mes en mes, o de mes en cuando, pues me gusta escribir, pero más me gusta aún que alguien me lea, eso es un gran regalo para mí.

Hoy os dejo otro extra, como el de verano, pero de Navidad, como un periódico, con varias historias, todas ellas ciertas, con personajes reales, y que de alguna forma componen mi “árblog” de Navidad: Ofrenda en el Súper, El Viudo, y El Bar de Antonio.

Y no me olvido de Antonia, que seguirá asomada a su balcón, con algo rojo puesto, y saludando una Navidad más al mundo: Hola Xicas, ¿hay arguien ahí? ¡¡Felix Año Nuevo, Xicas!! Pues feliz año a ti también, Antonia.

OFRENDA EN EL SÚPER

Llevo desde hace algún tiempo queriendo hacer una cosa que me da una vergüenza horrorosa, no sabéis cuanta, y que sin embargo debería ser algo natural, reiterado y obligado, dicho sea de paso. Es ayudar de verdad a alguien, pero no dando una limosna, o un donativo, sino ofreciendo la ayuda que como abogado puedo ofrecer (entre otras cosas porque es lo único que sé hacer). Igual que un médico puede ayudar a alguien y no le cobra, pues a mí me gustaría hacer lo mismo. Y a alguien que de verdad lo necesite y no pueda costeárselo (desgraciadamente la justicia es cara), no a la multitud de aprovechados y “atracadores” (así los llamamos en el gremio) que constantemente te asaltan en cualquier sitio (la barra del bar es la preferida) y te meten un atraco jurídico a modo de sablazo que ni te cuento. Hay atracos de esta índole que incluso te cuestan el dinero, pues el asaltante (que suele ser un profesional) aprovecha para pedirse algo y al final acabas tú pagando la ronda….y no sigo.

Como os decía, llevo tiempo pensando en hacer eso, y al final me decidí a hacerlo. Para ello, diseñé un plan de acción y empecé escogiendo el sitio donde iba a realizar “la ofrenda”. Tenía que ser un sitio próximo a mi despacho, para facilitar su realización. No podía ser un sitio al que acudiera a diario, donde yo fuera conocido, ni el bar donde tomo café (tampoco se trataba de que se enterase todo el barrio), sino un sitio donde poder mantener mi anonimato. Decidí que fuera en un Supermercado, allí va gente que puede tener necesidades, las cajeras se enteran de todo, pienso que por lo bajini todavía se fía, o se hace alguno el remolón y paga a los varios días, siempre hay cierto compincheo y complicidad entre empleados y clientes, y los porteros de los bloques de al lado, en definitiva, un centro de cotilleo (en el buen sentido de la palabra) muy fértil donde sembrar mi ofrenda. Resuelto esto, tenía que elegir un Súper. Pensé en uno muy modesto que hay cerquita del despacho, donde solemos comprar lo básico, y que lo hacemos por ayudar. Es un Súper de estanterías casi vacías, que encima está enfrente de un chino, y que no vende ná de ná. Pero lo descarté, pensé que como se lo dijera a la dueña (que es todo, dueña, cajera, reponedora y vigilante) iba a ser ella misma la que me pidiera la ayuda, y más dosis de vergüenza.

Por fin me decidí: sería en el MAS, que está muy cerca y lo acaban de remodelar. Digno, multitudinario, muy visitado y con clientela variopinta, incluida la rumana que pide en la puerta.

Faltaba por escoger el momento, tenía que ser cuando no hubiera prácticamente nadie, pues el anonimato exige soledad y ausencia de público. Habría que hacer varios intentos.

Mi plan consistía en entrar, procurar que no hubiera nadie que me viera, ni conocido, dirigirme a la cajera, o al cajero (en el MAS tenemos de los dos géneros), contarle que allí estaba yo para ayudar, que si ella veía o conocía a alguien que lo necesitase, que le diera mi tarjeta, e irme……y a esperar que llamase alguien, y si no lo hacía pues al menos yo había cumplido y me iba satisfecho y reconfortado.

Así que me pertreché de varias tarjetas de visita, y me decidí a hacer una primera incursión y tanteo del terreno. Lo hice una mañana, cuando volvía de tomar café en el bar de al lado. Serían las 9:30, entré y había sólo una mujer (buena pinta) en la caja, descargando, pagando y cargando la compra. No había nadie más, así que entré y me dispuse a dar una vuelta por el interior, como el que no quiere la cosa, mirando de reojo a que se quedase libre la caja para proceder. En esas que, para disimular, me puse a examinar un vino bueno, de los caritos, y cuando me disponía a soltarlo para irme a la caja (se acaba de ir la señora que estaba pagando cuando entré), oí una voz que me sobresaltó: Hola, Armando, ¿cómo estás? Era Pepe, el de la papelería, que me daba una palmada sonora en la espalda, y del susto se me cayó la botella de vino al suelo, se rompió y tuve que pagarla. 23 euritos me costó la broma, y ahí terminó mi primera incursión. Intento fallido.

En la segunda ocasión, decidí entrar por derecho (nunca mejor dicho) y sin rodeos, fue al mediodía, a punto ya de cerrar, entré y no había nadie, y enfilé al cajero, con tan mala fortuna que justo cuando le iba a largar mi discurso apareció (y no es coña) uno de mis principales “atracadores jurídicos”, vecino del barrio, que me espetó….”Armando, un momentito solo, que tengo que comentarte una cosa”. Sablazo hasta la médula, en todo el morrillo, y encima me endiñó tres papeletas para una rifa del viaje de fin de curso de su hija (una preciosa cesta de navidad…). A tomar por saco el segundo intento. La cosa se ponía difícil.

Al día siguiente, no lo dudé, iría de noche, a punto de cerrar, que con el frío ya no hay nadie. Me dispuse a entrar, desde fuera miré a ambos lados, ni un alma, y entré. Tenía la sensación de que iba a dar un atraco. La cajera se aburría dándole al teléfono con el dedito gordo del wasap, me acerqué y le dije, flojito: “mire es que soy abogado y quisiera ayudar a alguien, si usted sabe a quién puede hace el falta aquí le dejo unas tarjetas….” No había nadie en el Súper, nadie. ¡Oiga!, me interrumpió, “puede colocar su publicidad ahí en el tablón”. Alcé la vista, y ahí estaban las tiritas de papel que se arrancan, con teléfonos de profesores particulares, canguros y titulados que cuidan a ancianos, y varias tarjetas de cerrajeros y una de un fontanero. Alcé un poco más la voz y enmendé mi discurso, para hacerme entender, esta vez le tuteé, a ver si así quedaba todo más claro: “verás, que no es propaganda, ni mucho menos, mujer, que sólo quiero que si tú conoces a alguien a quien podamos ayudarle porque lo necesite, para que se lo hagas saber, que lo hacemos desinteresadamente, ¿está claro?” “Ah, vale, pues déjemelo”, me respondió, “gracias, aunque no creo que nadie se fie de estas cosas, luego siempre hay letra pequeña”. Le volví a insistir que no era así, que era gratis, y me fui, no sin cierta vergüenza, mirando a un lado ya otro.

Al salir, me sentí liberado y reconfortado, por un lado: lo había hecho; incómodo, por otro, pues tenía la sensación de haber hecho algo malo, me faltaba haberme puesto la media en la cara; y avergonzado, de nuevo, pues seguía teniendo vergüenza por la situación vivida. Y entonces me dije: ¡coño!, que sólo querías ayudar, ¿tan malo es? Reflexioné y desde entonces no paro de darle vueltas a por qué sentir vergüenza de ayudar, o de querer hacerlo, y sin embargo no tener la más mínima cuando vamos a pedir, o a consumir, o simplemente a no ayudar. No se en qué clase de mundo vivimos en el que nos avergüenza en cierta forma dar, ofrecer, ayudar, y no sentimos lo mismo cuando nos dedicamos egoístamente a pedir, o a consumir. Algo falla, o algo estamos haciendo mal.

Os confieso que me sentí casi como un atracador cuando diseñé este plan y lo llevé a cabo, esa era mi sensación al entrar en el MAS, tanto que me parece que cuando Yoyo me encargue algo que haga falta en casa, iré a otro Súper.

A todo esto, nadie ha llamado hasta ahora, y cómo que tengo el presentimiento que al final voy a tenerle que llevar el divorcio gratis a alguna amiga de la cajera del wasap, como que me lo temo.

¡¡¡ Qué difícil se ha puesto ayudar !!!

EL VIUDO

Hace casi un mes que falleció la Duquesa de Alba. Y digo la Duquesa porque no puedo decir Cayetana, ya que declaro solemnemente que no la conocía, ni ella a mí, y que consiguientemente no he tenido el gusto de tomarme un café con ella, ni de hablar con ella, ni de preciarme con su amistad, razones que entiendo poderosas para seguir llamándole la Duquesa de Alba, y no Cayetana. Sevilla me encanta, pero es tan puñetera que ahora que ha fallecido resulta que todo el mundo era amigo de Cayetana, que todo el mundo suspira y dice “nos ha dejado Cayetana”, como si fueran íntimos, y ya hay hasta catedráticos en cayetanología, y doctos expertos en su vida y obra. Para saber digerir estas cosas con un poco de humor os recomiendo una página de facebook que se llama postureo de sevilla, y que clava todos los detalles que “adornan” al sevillano ejerciente, como el que os cuento, y  que es un ser auténticamente insoportable.

De todo lo acontecido en estos días, y sobre todo de lo visto, hay una persona que destaca sobremanera y cuya figura me ha impresionado, y es su viudo Don Alfonso Díez. Si bien las nociones o conocimiento que tenía de él eran los frívolos comentarios que pululaban por la prensa desde que se casaron, que si la diferencia de edad, que si los chistes, que si la herencia, que si que aburrimiento de vida, y un largo etc, el fallecimiento de la Duquesa y el pesar y la tristeza de este hombre me han revelado que la dignidad de un ser humano es lo que le hace acreedor del mayor de los títulos que un hombre puede ostentar: la nobleza.

He visto cómo ese Señor, con mayúsculas, ha sufrido, como lloraba la marcha de su esposa, como alguien que la querrá siempre, cómo aguantaba dignamente la última enfermedad, la vuelta de la clínica a su casa, el último camino de vuelta, el velatorio, el funeral, el protocolo, el ultimo adiós. Y cómo tenía su sitio, y cómo lo merecía, pues los sitios no se dan, se ganan, y en ese protocolo noble que rodeaba el adiós de una Duquesa como de la Alba, él ocupaba SU sitio, el que de verdad le corresponde. Me ha conmovido como se le caía la vida encima a este hombre, y cómo metía riñones y lo sobrellevaba, y cómo cuando ha tenido que llorar lo ha hecho, y cuando tenía que simplemente estar lo ha estado. Y cómo ha demostrado, con ese saber estar, cuanto quería a su mujer. No lo dudo. Reconozco que me ha emocionado verle en esos momentos, pues ahí estaba un ser humano con su dignidad por bandera, un Señor al que los hijos de la Duquesa, en un gesto que les ennoblece, le han dado su justo reconocimiento, y el sitio que la propia Duquesa le había dado en su corazón. Seguramente, en su último adiós, habrán dicho: mamá tenía razón. Y ahora, cuando se apagan las últimas velas, cuando cada bandera es arriada junto a su mástil, cuando hay que sacar el Belén y poner el árbol de la ilusión, es cuando este Señor se queda a solas con su tristeza, más solo que nadie, queriendo a sus recuerdos. Él no heredará ningún título, pero por encima de heráldicas y linajes llevará el más digno de los títulos que un enamorado  y digno esposo pueda ostentar: el de viudo, viudo de quien amó y de quien le amó.

Don Alfonso: es usted todo un Señor, y desde aquí le presento mis respetos. Ha enseñado usted a más de uno lo que es la dignidad, y ha dado una lección de amor. Por eso estoy seguro que para usted no ha muerto ninguna Duquesa, sino tan solo Cayetana, porque usted sí que podía llamarle Cayetana.

Le deseo que la vida lo trate bien.

papa noelEL BAR DE ANTONIO

El Bar de Antonio (más bien Antonio, el del Bar) se ha hecho famoso por el anuncio de la lotería de este año. Pero hoy os quiero desvelar un secreto: Antonio el del Bar ya existe desde hace muchos años, y no sale en la tele, ni tiene bar. Se llama Yoyo y todos la conocéis, no hay que presentarla. Su ilusión desde hace ya muchos años es comprar lotería para mucha gente (previo pago, eh!!), y soñar con que nos toque a todos. Cada año su lista de invitados a comprar se agranda, y su ilusión es eso, que se agrande, y ahí que va ella camino del Gato Negro a por los décimos. Ahora ya no va sola, se ha agenciado a dos guardaespaldas, nuestros amigos Elo y Salva, que a cambio de un desayuno la escoltan Avenida de la Constitución arriba, hasta casi llegar al Ayuntamiento. Y todos los años por estas fechas el ritual se repite, el correo masivo, ahora redoblado con wasaps y con mensajes a amigos y conocidos, quizás en años próximos sea ya en Facebook, o en Twiter, quién sabe, el número de cuenta, las transferencias (darling, ve al banco y comprueba quién ha pagado, pide los extractos…), los recordatorios, los sobres con el dinero, el recuento de todas las noches, libreta en ristre, tachando adhesiones, apuntando gente nueva, algunos día enfadada porque algunos no contestan, o porque otros, con mala educación (no tiene otro nombre) desprecian su ofrecimiento, los sobresaltos (darling, no encuentro el dinero de los …., y son 100 €, qué hago, tráeme el bolso rojo, a ver si están ahí….), y su cara de ilusión cada vez que cuenta y me dice: ¡ya van 80, y mañana pagan 4 más …!. Y luego el momento de la compra, y la difusión a los cuatro vientos del numero comprado, el megáfono de la ilusión y el consabido ¡este año nos toca!, y la preparación de los sobrecitos con los décimos, para cada familia o grupo, y los nombres de sus destinatarios escritos al final. Ilusión, ilusión e ilusión. Y pensar en la celebración (venga, vámonos todos a …..) Y luego, el sorteo…..

Cuando hace los repartos de décimos, me entrega los de la familia, el nuestro, y unos sobres para llevar a Jerez, y los guardo cuidadosamente. Hace ya unos cuantos años, descubrí un sobre en blanco, sin nombre, estuve a punto de tirarlo, y menos mal que le pregunté: era el décimo “anónimo”, ese décimo que año tras año, pienso que con más ilusión aún que a los que le pone el nombre, Yoyo guarda celosamente por si alguien de última hora, alguien cuya transferencia no ha llegado a tiempo, o alguien que sencillamente se apunta tarde, se queda sin él, y que ella, cargada de ilusión, se encargará de entregarle. Eso lleva ocurriendo mucho tiempo, pienso que más tiempo del que yo creo, o del que yo se, pues ya os digo que lo del décimo anónimo lo descubrí hace no mucho, y desde entonces ya no es un secreto, pero estoy seguro que desde siempre ese décimo anónimo ha existido. Y que a lo mejor tiene otro escondido por ahí, y ese nunca me lo va a reconocer, pero sé que lo tiene, para su madre.

Y ese décimo anónimo sí que es el décimo del amor, el décimo del recuerdo, el décimo de la ilusión, el del saber compartir, y el décimo del prójimo, la verdadera lección que todos deberíamos aprender.

Por eso cuando ví este año por primer vez el anuncio, y a Antonio en el Bar, y al llorón diciéndole que si lo iba a traspasar, me emocioné, pero no por Antonio, sino porque alguien, a lo mejor sin quererlo, ha hecho este anuncio como homenaje a las muchas Yoyos que seguro ahí por ahí acordándose del prójimo.

Por eso, y con perdón, os digo: ¡un mojón pa el Bar de Antonio, otro pa el llorón, otro pa mí (que siempre me he metido con mi mujer por lo de la lotería) y un aplauso pa mi Yoyo! Que el año que viene el anuncio de la lotería lo va a hacer ella, que es quien se lo merece.

Y Feliz Navidad de verdad a todos

15 pensamientos en “UN POCO DE TODO

  1. Hola de nuevo.

    Buena entrada multiple, es como un “popurrí” bloguero que se hace ameno. Sigues empeñado en tu vacuna de la Navidad, pero ya escribes de temas Navideños. Algo está cambiando en ti, me alegro, jeje. Ya te felicité la navidad en Marzo, como a ti te gusta, pero ahora te la felicito en su momento. ¡FELICIDADES!.

    Pero si ¡eres un romántico de la tradiciones, hombre! lo has dejado claro con lo del viudo y, sobre todo, con tu ayuda en el super. Ayuda por navidad, como esas películas de los sábados por la tarde, que nos ponen durante todo el mes de Diciembre en la tele !!! habría que ver tu cara con lo del tablón… eso y el día del Congreso de bloqueros es para no perdérselo…

    La última entrada la del bar de Antonio-Yoyo, es una historia que algunos ya sabíamos, pero claro el marido es el último en enterarse, jejeje.

    Solo te tengo que decir que el final no lo has pensado muy bien. El anuncio de la lotería es un clásico, pero tiene una historia detrás, que ya me cuentas, desde el calvo, hasta la caballé… Como se te ocurre decirle a Yoyo que lo haga el año que viene. ¡prepárate para los chistes!…

    Pero como se que esto es para distraeremos y darnos tu alegría, pues , una vez más lo has conseguido. ¡Objetivo cumplido!

    Un beso y un abrazo muy navideño.

    Luis

    • Pues sí, hermano, estoy hecho un romanticón de las tradiciones y de las Navidades puras, a eso no le puedo decir que no. Lo del súper además fue una putada, lo que me costó “no beberme” una buena botella de vino. Y las lotería no había caído, prefiero que nos toque y nos olvidaremos de los anuncios. Felicidades, y esperando ya a Leo Ratons, que se está haciendo de rogar con la última entrada.

  2. Querido Armando:

    Quiero que sepas que he leído todos tus blogs, y que más de una vez me han emocionado. Eres muy generoso dándonos a conocer tus setimientos.Te felicito.
    Creo que te mereces respuestas.¡¡¡¡ No es fácil desnudar el alma a los demás!!!!

    A mi también me gusta desahogarme con “las letras”, pero mis pequeñas libretas están dedicadas a alguien que no necesita leer…
    Esta vez he decidido transcribirte una parte de mis sentimientos, porque tu formaste parte de nuestras vidas una negra noche de enero, y quiero que sepan todos tus lectores ….que ese día también fuiste muy generoso.

    ” Han pasado muchas cosas, y la peor, mi HEROE se fue … a los dieciséis días de la última pagina.¡¡¡ Corrimos, pero no pudo ser, no llegamos !!! .
    Armando, nuestro vecino y cómplice de ese momento, se puso a nuestra disposición sin dudarlo.Su coche volaba saltándose semáforos y temores, impactado por la situación, pero con mucha ternura, me acompaño en todo momento.”

    Gracias Armando, creo que te lo debía.
    Un bs.

    • Ana, te agradezco muchísimo que te hayas animado a publicar en este humilde blog tus letras, que son todo un honor para mi. Me has emocionado de verdad, cuando lo leí anoche no tenía palabras. Se lo que representaba y representa para ti tu HÉROE, y si yo me desnudo en este blog, tu lo has hecho también, y de qué manera. Gracias por tus palabras, y sobre todo por haberlas compartido en esta mesa camilla de las letras. Un beso muy fuerte y agradecido

  3. Felíz Navidad!!! Un blog auténticamente navideño. Primero con solidaridad…. (hay que me he reído……) luego con añoranza….. ( sensación que siempre aunque no queramos nos invade en estas fechas……. Y yo creo es bueno tb añorar!!! Recordar saber que siempre sigue en tI alguien es bueno…) Pero he de decir que me quedo esta vez….. Con la ILUSIÓN!!! Esa que en estas fechas representa nuestra YOYO!!!! Es que …… Lo vive….. Cada vez que alguien se añade a “su lista” para ella es especial …. Pero lo que quiero que sepas es que yoyito TU TRANSMITES Y DAS ILUSIÓN TODO EL AÑO TOOOOODOOO EL AÑO!!!!.
    Como. Siempre tu fiel e incondicional Cris….. Gracias de nuevo y …… FELIZ. NAVIDAD!!!!

    • Cristina, que buen despertar con tus palabras. Ya se que no hay duda que eres más de Navidad que de verano. Se lo he leído a toda la familia y a una buena amiga mientras desayunàbamos y a Yoyo le ha encantado tu comentario. ¿No habrás tenido algún soplo en tus disparatados sueños sobre el número que tocará este año en la lotería? Me estoy imaginando tu sueño, una locura de sorteo a modo de bingo en el MÁS y con Yoyo vestida de Mamá Noel…..
      Feliz Navidad a ti y a toda la familia

  4. Genial entrada, como siempre, Armando!!! Llena de sentimiento, de recuerdos, de actualidad y de verdad. Suerte con tu vocación de ayudar a quien lo necesite… parece menos fácil de lo esperado. Comparto (desde mi absoluto desconocimiento en la materia) tu opinión al respecto del viudo de la Duquesa. Siempre me cayó simpático porque, en general, todo el mundo iba a por él y era un blanco fácil. Acompañar a Yoyo a por la lotería, aparte de ser una precaución y placer de amigo, es un disfrute al alcance de pocos porque es la culminación (salvo que toque) de su proyecto, su sueño, su larga planificación y organización. MI abuelo Fernando siempre decía “Jugar al póquer es la leche. Pero, ya, ganar…”. Acompañar a Yoyo en todo el proceso es la leche. Pero ya, si nos tocara…
    Enhorabuena otra vez.
    Un fuerte abrazo.

    • Salva, eres fiel a mi blog y te lo agradezco de corazón, tus comentarios no son solo bienvenidos, sino esperados. Lo de ayudar es un problema Salva, se está poniendo duro, muy duro, vamos a tener que crear la ONG “donantes valientes” o “solidarios intrépidos”. Y en cuanto a la del Bar de la lotería, me uno a tu abuelo Fernando, si toca debe ser la releche. Gracias de nuevo y feliz navidad

  5. ¡Hola Armando! Uy, lo he leído un poco tarde, pero mira, en esta mañana de Nochebuena, empezarla leyéndote, cuando estoy más sola que la una en la oficina ha sido un placer y un disfrute. Me ha gustado mucho, sobre todo dos partes: tus ganas de ayudar, ¡un aplauso mayúsculo! Ójala nos diera un poco menos de “reparo” ayudar publicamente, ese es el “quid” de la cuestión, de la vida…ójala muchos más tuvieramos iniciativas como la tuya, el mundo sería mucho mejor. Nunca le he contado a nadie lo que hice el año pasado, pero es una buena ocasión para hacerlo: en un semáforo de la ciudad me encontré con una persona subsahariana sólo cubierta con una manta que pedía dinero, hacía un frío que pelaba, le hice una foto y la subí al facebook como denuncia. Pero no podía dejarlo así, tenia que hacer unas gestiones de trabajo, pero me paré en una tienda de ropa y le compré un abrigo, unos guantes y una bufanda, y se lo llevé…cuando volví ella no estaba, ay!! Había otro chico pidiendo en el semáforo, di varias vueltas con el coche, y no la encontré, hablé con el chico que había en el semáforo y me dijo que la conocía, decidí dejarselo a él…no sé si se lo daría. Eso fue hace un año, y me he acordado por lo que dices de la vergüenza, eres la primera persona a la que se lo cuento, me da vergüenza…
    Y la otra parte que me ha encantado, es la de Yoyo, el día 22 no me la podía quitar de la cabeza, me imaginaba su ilusión y su decepción, pero de verdad que para mí formar parte de esa ilusión ha sido un verdadero privilegio, y conocerla, y conocer a vuestra familia, y espero que conocerte pronto a ti. Conocer a Yoyo es un verdadero regalo, de los que no vienen envueltos.
    En fin, seguiré con mi mañana de Nochebuena en el trabajo. Seguiré leyéndote por supuesto, aunque a veces tarde un poquito. ¡Feliz Nochebuena!¡Feliz Navidad! Un abrazo!!

    • Maria, a ti que te gusta tanto la lectura, te diré que para mi una obra ejemplar son los Evangelios, vaya cuatro pedazos de escritores San Juan y Cía, en estos tiempos hubieran arrasado. Pues bien, dice una parábola “que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha”. Yo siempre he añadido, aparte de amén, que no se entere esa mano pero que se entere el mundo entero. Pues eso es lo que hay que hacer, contarle al mundo cuando se ayuda, para que se contagie. He leído tu comentario en voz alta a Yoyo y Armandito, que todavía me dice que te diga que qué pasó con el abrigo, y no te digo lo que en secreto vamos a hacer Armandito y yo ahora….. Feliz día de Nochebuena

  6. Buenas tardes, Armando.

    ¿Quién es este sujeto, te preguntarás? A ver: finales de los años setenta, comienzo de los años ochenta en Valdelagrana, edificio Géminis. No sé si el nombre de Jesús Cabanillas te despierta recuerdos de tales fechas; él y tú erais amigos de verano de la adolescencia. En caso afirmativo, el que escribe este comentario es el primo hermano de Jesús: Miguel Ángel Muñoz (Miguel o “Migue”; no recuerdo cómo me llamaban en Géminis en los ochenta, jeje). Si deseas preguntarme alguna cosa adicional para intentar recordarme/recordarnos, no dudes en hacerlo. El caso es que, charlando con mi primo Jesús, recordamos viejos tiempos y hablamos, entre otros, de ti, lo que provocó en mí la curiosidad de buscarte en Facebook. Te encontré fácilmente en la red social, pero http://www.teregalomialegria.com me llamó la atención de manera positiva. Mi impresión preliminar (no me he leído entero el sitio web; disculpas) es que aporta algo. Mi enhorabuena por ello.
    En “UN POCO DE TODO” comentas que (copio y pego) “me gusta escribir, pero más me gusta aún que alguien me lea, eso es un gran regalo para mí”. Después de conocer someramente el sitio web, tienes en mí un “embrión” de lector de http://www.teregalomialegria.com
    “UN POCO DE TODO” es una muy buena reflexión acerca de la sociedad en la que vivimos. Afirmas que “No se en qué clase de mundo vivimos en el que nos avergüenza en cierta forma dar, ofrecer, ayudar”, aseveración con la que estoy plenamente de acuerdo.
    Nada más que añadir por mi parte en este comentario, salvo desearte a ti y a tus seres queridos un Feliz 2015.
    Un saludo.
    Miguel.

    • Miguel, claro que te recuerdo pese al tiempo transcurrido, a Jesus lo veo por el Juzgado. Me alegra mucho que hayas llegado a mi blog y de que te gusten mis experiencias. No sabes lo que valoro tus comentarios, me encanta escribir y contar cosas, pero mas aun cuando veo comentarios como el tuyo. Te deseo igualmente a ti y a tu familia un feliz año y espero verte y leerte por aquí. Un abrazo

      • ¡Caray, Armando! Me dejas gratamente sorprendido al recordarme; sinceramente, no esperaba que te acordaras de mí por dos razones. La primera por la cantidad de años transcurridos. Estamos remontándonos a finales de la década de los setenta, principios de la década de los ochenta del siglo pasado; es decir, hace unos treinta cinco años, aproximadamente, lo cual considero que no es poco. La segunda razón es que de quien realmente eras amigo de la pandilla veraniega de Géminis era de mi primo Jesús por razones de edad, razones importantes en esas etapas adolescentes, donde cuatro, tres, dos o incluso un solo año de diferencia de edad son importantes: mientras mi primo Jesús (seis años mayor que yo) cumplía con su servicio militar, yo estaba en octavo curso de la antigua EGB. A esas edades, cuando uno está en octavo de EGB, es mi opinión que, basta que un niño o adolescente, esté en primero del antiguo BUP o en séptimo de EGB, para que la amistad no surja. Una vez llegados a 2015, mi punto de vista es que es más fácil que puedan entablar amistad, por poner un ejemplo, una persona de 40 años y otra de 44.
        Te comentaba que después de conocer someramente el sitio web http://www.teregalomialegria.com, tienes en mí un “embrión” de lector de tu blog. Acabo de leer “UNA TARDE CON MI HIJA” y… si no tienes inconveniente, mejor te comento en donde creo que procede: en una tarde con tu hija.
        Un abrazo y gracias por tu actitud hacia mi persona.
        Miguel

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