SINFOROSA

 

Balbino y yo

 

 “Sinforosa Ambrosia ha llegado,

 Sinforosa Ambrosia ha llegado

 Sinforosa Ambrosia ha llegado….

 ….en un bote de Sidol pintado”

Esta vez no ha sido ni el tiempo ni la falta de inspiración. No. En esta ocasión mi pluma ha estado a media asta durante los tres meses que hace que nos dejó mi suegro, Balbino, al que le dediqué mi primer cuadro escrito, que titulé “Número Uno”. Ha sido una especie de duelo literario, y no por falta de ideas ni de ganas, sino porque quería dedicarle a él mi primera entrada, y quería hacerlo bien, sin prisas, con calma, de la manera más leal que merecía quien me dispensó una gran lealtad, que siempre agradeceré. Y esperando hacer algo desde la alegría, y no desde el pesar. Y mira por donde al final esta entrada no se la voy a dedicar a él, sino a sus nietos. Es lo que tiene darle tantas vueltas a las cosas, buscando y buscando, con la pluma a media asta, cómo contaros el legado de una gran persona. Vamos allá.

Cuando aquella tarde del 15 de septiembre, los últimos palaustres de cemento sellaban una fría losa de mármol blanco, con la única inscripción “B.L.R.”, Yoyo, a mi lado, despidiendo a su padre, me susurró: “¿te imaginas que cantamos todos “Sinforosa”? …me gustaría…” Sonreí, no dije nada, y le apreté los hombros. Un suspiro que siempre escucho en estos trances me distrajo unos segundos, pero desde aquél día no paro de darle vueltas a esa idea. Y ya tuve claro, desde dos o tres días después, que el título de esta entrada sería “Sinforosa”. No lo dudé, se lo debía y me lo debía, porque igual que en la vida hay besos o abrazos “no dados”, pero arrepentidos, porque tuvieron que haberse dado, aquí pasa igual: teníamos que haberle despedido cantando e voz en grito “Sinforosa”. Por eso yo, hoy, desde este estrado de la alegría, quiero remendar ese momento no ocurrido, ese “no momento”, y revivirlo y reivindicarlo.

“Sinforosa” era (es) una de esas canciones que en cualquier reunión de familia, cumpleaños, encuentro, bautizo, navidad o fin de año, acababa cantándola toda la familia, encabezada por Balbino. Es esa canción que, alejada de toda ortodoxia lírica y musical, nos viene a narrar la historia de una señora que viene de lejos, en un bote de Sidol pintado, y que trae algo, que llega con algo, y que no se bien si el hecho de venir, de traer algo, o de simplemente llegar, es lo que nos transforma y nos alegra. Es la típica canción tonta que se empieza a cantar suave y que poco a poco coge fuerza y ritmo, y los que la cantan se animan, y acaban cantándola con alegría en sus miradas, potencia y convicción. Es como si fuera una especie de “Asturias patria querida” o “Desde Santurce a Bilbao”. Y acaba como el “oé” del “Macarena”, con esa contundencia y potencia. Por eso yo, internamente, desde que conozco a esta familia, que son ya muchos años, y ahora lo digo, porque mi vergüenza ya ha prescrito, me he dicho que es un HIMNO. Que “Sinforosa” es el Himno de los López, y luego aclararé lo de los López. De ahí la relevancia que tiene esta canción como título e hilo argumental de esta entrada.

Desde que llegué a esta familia, atraído por quienes todos sabéis, en todo momento cumbre de la familia, vulgo sarao, siempre ha habido dos protagonistas importantes: la tía Luisa, de Argentina; y Sinforosa. Las dos con nombre de mujer. Sinforosa, ya lo sabeis, llegaba en un bote de Sidol pintado (nunca supimos de dónde venía, pero lo importante es que llegaba: “ha llegado”). La otra, Luisa, era (es) una tía rica, muy rica, de Balbino (en realidad de todos), que vivía en Argentina, que tenía plantaciones de café y una buena finca en La Pampa, que siempre mandaba recuerdos y abrazos para todos, incluso en más de una ocasión decía Balbino que había mandado un paquetito (siempre un paquetito, pero todos sabían que era “de los güenos”, con lingotes de oro como mínimo), y que siempre venía de camino, y todos esperando y esperando. Porque la tía Luisa, a diferencia de Sinforosa, nunca llegaba, pero siempre se la esperaba. Fijaros qué dos mujeres, qué dos nombres  de mujer, y como estaban presentes en todas las celebraciones familiares. Hago un paréntesis y recuerdo que en nuestra boda, entre baile y baile, hablando con Balbino de lo bien que estaba todo, de la gente que había, de los buenos amigos, de los regalos recibidos, me dijo con sorna, sonriendo, copa de Tio Pepe en ristre, pero muy serio: “Armando, todavia queda el regalo de la tía Luisa, me llamó el lunes y me dijo que ya había salido el paquetito”

Este verano, en Agosto, celebramos el cumpleaños del abuelo, sus 90 años. Nos reunimos en casa de Balbino, el varón, el Rey como decía su madre (Angelines sería la mayor, pero en su casa sólo había un Rey), y pasamos una velada feliz, alegre, divertida y entrañable, muy entrañable. La foto que ilustra esta entrada es de la mañana siguiente, antes de volver a Sotogrande, y es nuestra despedida, sí, es el último momento con Balbino, nuestro adiós. Para mi tiene mucho valor, es preciosa y me dice muchas cosas. Pues bien, en esa fiesta se hizo un video, a instancias de Lidia y su hija, Lidia chica (bueno, un video-clip, pues en medio Lidia hizo de espontánea y se marcó un cameo con un programa televisivo de transformaciones….) en el que previamente nos pidieron a todos que definiéramos a Balbino, al padre, al abuelo, con una sola palabra, y que lo grabáramos, así como una dedicatoria o felicitación. A los postres se proyectó y es, más allá de la técnica, un precioso homenaje a Balbino. Casualmente nuestro mensaje grabado, de los cuatro, fue cantando “Sinforosa” (ya veis la importancia de la cancioncita). Entre las palabras que lo definían escuché muchas, todas muy certeras: Grande, Talento, Número 1, Bueno, Cariñoso, Gracioso, Gran abuelo, Bondad, Hombre de bien, etc. Pero hubo una que me impactó, y me quedo con ella. La dijo Virginia, y es “LUCHADOR”. No paré desde entonces de darle vueltas y cada día me convenzo más de que es su mejor definición, y poco hay que añadir.

Balbino ha sido toda su vida un luchador, sin rendirse nunca, un luchador material y espiritual, que nunca ha desfallecido, que lo que no le daba la vida, se lo daba Dios, y siempre confiando en la providencia. En esa lucha él creó su familia, la sacó adelante, con su trabajo honrado y constante, y cuando venían mal dadas, a luchar, siempre a luchar, y adelante, siempre adelante. Y cuando habia que hacer un esfuerzo especial, a la Iglesia, que allí estaba Él, esperándole, abría sus manos, miraba hacia arriba solo con los ojos, y le hablaba campechanamente (“venga, dale un empujoncito a fulano, que ya toca”). Y así en todo. No hay faceta de su vida en la que no aparezca el Balbino luchador. Por eso sus hijos, los López, han salido luchadores, son como una legión (¿por qué legión empieza por “l” de López?). Hay un problema, una necesidad, y allí están los López, todos a una, a veces llegan cansados, arrastrando los pies, pero ahí están. Son unos luchadores, son la legión de su padre: por eso lo han llevado al cielo en volandas, en estos años en los que si no se es un luchador, no se hubiera dado tanto.

Pero un luchador como Balbino, una legión como los López, no son tales si no tienen un grito de guerra, y en su caso su grito de guerra es un Himno. Al igual que los franceses tienen “La Marsellesa”, el himno de Balbino ha sido “La Sinforosa”, y debe ser desde ahora el himno de los López. Y lo digo porque tras todas estas reflexiones y recuerdos (lo que dan tres meses con la pluma a media asta) he llegado a la conclusión de que “La Sinforosa” es en realidad un Himno a la Esperanza, la esperanza sin la cual Balbino no hubiera sido ese luchador que ha sido. En esa canción está condensada toda la esperanza que iluminaba su vida y su fe, y cuando Balbino entonaba esas primeras estrofas, estaba invocando a la esperanza, a la esperanza de que Sinforosa por fin había llegado (en su bote de Sidol pintado, pero había conseguido llegar). Y a continuación nos hablaba de la tía Luisa, su otra esperanza, la mejor, la que estaba por llegar, la que nos mandaba recuerdos y abrazos y ese paquetito que venía de camino. Siempre esperando a la tía Luisa (qué lejos está Argentina), a veces decía, en broma (yo creo que en serio): “Luisa, por los clavos de Cristo, ven ya que tienes el plato puesto”

Pero fijaros bien: siempre Luisa y Sinforosa, dos nombres de mujer, como Esperanza. Porque nada ni nadie definen mejor esa esperanza que la tía Luisa y Sinforosa. Y esa es la esperanza que guió durante toda su vida y alumbró la fe de un luchador como Balbino, porque sin esperanza no hay lucha. Dicen que la vela de la fé, cuando se apaga, sólo la enciende la esperanza, y no puedo estar más de acuerdo. Y por eso “La Sinforosa” es el himno a la esperanza, el himno de un luchador, y el mejor legado que se puede dejar.

He dicho al principio que esta entrada, al final, se la voy a dedicar a sus nietos. Pues sí, es para ellos. Ramón, María, Carlos, Virginia, Lidia, Antonio, Natalia, Paloma, Armando y Martina: vosotros veníais en los paquetitos que la tía Luisa enviaba desde tan lejos. Vosotros eráis los regalos que recibió vuestro abuelo, las alegrías que la vida le mandaba, la esperanza que él sembraba. Una de sus razones por las que luchar. Y ahora os toca a vosotros ser dignos nietos y luchar en la vida por todo lo que merezca la pena. La vida os ha puesto una lección preciosa en vuestras manos: el ejemplo de vuestro abuelo, y el ejemplo que os han dado vuestros padres, de amor y cariño hacia sus padres. Ellos también han sido y son unos luchadores. Sabed que la vida os tiene preparados muchos paquetitos, y para conseguirlos sólo hay que ser luchadores, no desfallecer, acordándose siempre de que los López (ya sea de primero o de segundo), cuando necesitan fuerza, ánimo y esperanza, sólo tienen que cantar, a voz en grito, “La Sinforosa”, y no dejar nunca de poner un platito en vuestra mesa a la tía Luisa. Y nunca perder la esperanza. Nunca. Que lo más pequeñito en vuestra vida, que lo más insignificante, que la canción más tonta se convierta en vuestro himno a la esperanza, y en una razón para luchar por lo que merezca la pena, por vuestros sueños, porque todo es posible, sólo hay que desearlo con todas tus fuerzas.

Feliz Navidad a todos, y en especial a Sinforosa, y a Luisa…..y como no pierdo la esperanza, ya que os he dedicado un blog espero que me incluyáis en vuestras cartas a los Reyes Magos…. Y en estas Navidades, que nuestro villancico sea:

“Ya viene la Sinforosa,

Ya viene la Sinforosa,

Caminito de Jerez

Ya han visto a la tía Luisa, oé

Con paquetes en Belén

Ya se ve, que ya se ve”

 

15 pensamientos en “SINFOROSA

  1. Hola, Armando! Me alegro mucho que haya llegado una nueva entrada de “Teregalomialegría” dedicada al gran Balbino… No sé muy bien qué decir… Obviamente me ha encantado… Y luego lo que me viene a la mente es lo afortunado que debes de sentirte de haber “caído” en una familia como los López… Por desgracia, como sabes, lamento no haber conocido a Balbino en persona, pero Yoyo se encargó de que lo conociera a distancia, y la verdad es que consiguió que le tuviese el mismo cariño que le profeso a ella y a vuestra familia… A pesar del corto tiempo que nos conocemos, ese cariño es muy grande, enorme… Y yo, yo me siento afortunada por ello.
    Muchos besos Armando, enhorabuena por tu entrada, por la emoción y cariño que transmite, y sobre todo por la familia que tenéis.

    • Muchas gracias, Maria. Creo que “Sinforosa” va a ser algo más que un himno para todos, y pensé que podría alegrarnos una navidad que, pese a no estar Balbino, va a ser entrañable porque lo recordaremos con mucha alegria y sonrisas, y eso es lo que pretendia con esta entrada. En secreto, Yoyo sigue diciendo que lo hubiera cantado el 15-S a voz en grito. Feliz llegada del Niño Jesús.

  2. Querido Armando y queridísimos Lopez. Precioso lo que has escrito. No conozco la canción , pero inmediatamente voy a buscarla y mientras la escucho me voy a tomar un vinito de Jerez que tengo guardado para esos momentos especiales. A tu salud BAlbino!!!!

  3. Preciosa y emotiva entrada, Armando. Gran trabajo que consigue su objetivo de que, más que de pesar, el recuerdo sea de orgullo y alegría. Mi más sincera enhorabuena, de corazón. Probablemente de mis favoritas. Que yo hable de Balbino aquí no tiene el menor sentido, sólo puedo añadir que las anécdotas que me han llegado de él a través de vosotros hacen que sea un ejemplo de cómo vivir y crear una familia. A la vista está el resultado: esos “López” que son todos para comérselos y con un corazón más grande que Badajoz (provincia)… Es una fuente de riqueza teneros en mi vida y compartir cosas con vosotros. Besos para toda la familia.

    • Salva, te agradezco el comentario y tu fidelidad a este blog. Sólo queria un recuerdo de alegría y de optimismo, y la verdad es que desde el mismo 15-S ya sabia que Sinforosa era la clave, después los tres meses de pluma a media asta me han dado para mucho pensar y reflexionar, y poco a poco, casi solo, ha ido llegando la tia Luisa, el Luchador y todo lo demás se fue gestando en mi inquieta cabeza. En secreto te puedo decir que plasmarlo al papel fue lo mas rapido, me puse delante de los folios (el ordenador se escacharró) y en 1:45 horas estaba todo escrito a boli bic. Y estoy contento porque todos habeis apreciado el tono alegre, que era lo que de verdad pretendía. La uiltima ocurrencia fue la dedicatoria a los nietos, fue a las 7 de la mañana del sábado.

  4. Preciosa la entrada pero sobre todo cargada de sentimientos. Enhorabuena! No es fácil plasmar los sentimientos en un escrito y tú lo consigues siempre.

    • Gracias, Chiqui, para plasmar los sentimientos solo hay que tenerlos y contarlos tal como los sientes, sin rodeos. En el caso de Balbino es fácil, él siempre se ha dejado!!!!

  5. Buen homenaje (no sé si es la palabra adecuada) a alguien especial en vuestra familia, Armando. Sin tristeza, por su marcha en este año del quince que se nos va.
    Me quedo con su espíritu de luchador (siempre he admirado más la laboriosidad que el talento) y con esa reflexión tuya para los que hace tiempo que no tenemos Fe: cuando la vela de la Fe se apaga, sólo la enciende la Esperanza.
    ¡Feliz Navidad! 🙂

    • Pues, para no tener fe, me has comprado la mejor reflexión. Anda, dale fuerte a la esperanza y verás arder la fe. Felices Fiestas

  6. Mi estimado amigo, vecino, enamorado y mejor padrazo.
    Una vez mas me dejas sorprendido con tu facilidad para la escritura al plasmar los sentimientos y anécdotas de tu familia de una manera diría yo genial.
    En este caso referido al Abuelo Balbino y a las anécdotas sobre La Sinforosa y la Tia Luisa te has superado cosa que ya era difícil.
    Armandito y Martina ya están orgullosos de su Padrazo pero lo van a estar mas dentro de muy pocos años cuando vean como su Papa plasmaba esos momentos entrañables que deberían existir en todas las familias.
    Feliz Navidad a todos y un fuerte abrazo.

    José Luis y Marian

    • Gracias, Jose Luis, nada me gustaria mas que escribirle a mis hijos no solo mis pensamientos sino su infancia, y las mil y una batallitas que seguro vivirán. Sólo con las que llevan tenga ya para un libro, y Martina da mucho juego. La familia me apasiona, pues es el nucleo de todo, es el germen de la sociedad, del pais y del mundo. Y los vecinos son tambien familia. Un abrazo

  7. Por fin he podido leerlo!! Tranquila…. Y como siempre has conseguido que casi cante la sinforosa con vosotros ( no la se… Pero prometo no quedarme con la duda) que gran persona eres….. Como me gusta cada vez que coges tu pluma haces que desconecte y me introduzca en cada una de tus historias y creeme…… En esta historia ha sido un verdadero placer meterme. Gracias de nuevo y te espero pronto amigo

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