BENDITO VIRUS

armando escritorNo sabéis que ganas tenía de abrazar esta pluma tecnológica y deslizarme por el suave y blanco papel de este blog, que he tenido abandonado (que no olvidado) por ocuparme otras cosas, de las que os debo un montón de historias (La Carpa, Navidades en Kensington, Operación Roca, Betelu, Una cabra en el trastero, Dandy y yo…..) y, sobre todo, por volver a abrazarme a mi intimidad, y a mi corazón, que así es como me siento cuando me pongo a escribir sin rumbo fijo, y aparezco por este blog, para contaros mis cosas, y deciros libremente lo que se me ocurre.

Y resulta que hoy es sábado, por la tarde, y estoy sentado con una cálida luz a mi izquierda, el jardín a la derecha, llueve, está la tarde gris, delante tengo una taza de café que, por el humo que sale, debe estar bien caliente, y que huele a Colombia; y por detrás está sonando Stacey Kent. Y en medio de todo estoy yo, y ese suave y blanco papel con el que estoy empezando a coger confianza y, sin pedirle permiso, a contarle cosas, despacio, sin prisas. Los niños andan cerca, comen palomitas, ven una peli, Yoyo le está enseñando la casa a través de un face time a su tía MariPepa, y charlando con ella, refrescándole una memoria que viene y va; y lo que no sé aún es cómo yo, en medio de todo esto, estoy conectado y a la vez aislado y, en medio de este silencio y está abrumadora soledad, estoy absolutamente imbuido en esta página, y en mis pensamientos.

Estamos pasando en estos días todos, todo el mundo, por una situación excepcional, inesperada, que no estaba en nuestros calendarios, que al principio nos cogía muy lejos (¿ya a mí qué…? Eso es cosa de chinos…), y que de repente nos ha arrollado, y ha cambiado nuestra vidas, como en una película de ciencia ficción. Riánse de la ciclogénesis, riánse de los huracanes, el sida era un resfriado, ríanse de los agoreros del mundo y los visionarios del cambio climático, los que pensaban que eso era lo que iba a cambiar el mundo de verdad, y de camino enriquecer a algunos, pero de manera controlada, no lo habrían pensado (qué gran oportunidad te has perdido, Greta); y de pronto llega un virus, un bichito que ocupa tan solo una nanomicra, y lo cambia todo, de un golpetazo. Y le demuestra al mundo que pese a todos los profetas, gurús, premios Nóbel, superlistos, superconsultores, microsofties, apples, silicones valleys, fibra, 5ges, blockchain, big data, y pese a toda la inteligencia artificial, nadie, ABSOLUTAMENTE NADIE, ni lo previó, ni lo vió venir, ni lo imaginó, ni evidentemente pudo pensar en qué hacer. Este virus, de entrada, nos ha igualado a todos, ha democratizado la enfermedad, y nos ha igualado por abajo. Admitámoslo: ni un solo tío en el mundo, ni un solo ordenador, ni un solo lumbreras, nadie lo esperaba, nadie lo imaginó, y nadie sabe que hacer. Y ante esa situación, solución por las bravas y a las bravas: todos a casa, vaciemos las ciudades, vaciemos el mundo, y metamos a la humanidad en casa. Y ahora, veamos el mundo tal como ha quedado: todo el mapa físico está vacio. El cielo despejado (no hay tráfico aéreo), calles, carreteras, caminos y campos desiertos; el mar y los ríos, sólo para los peces. No hay coches en las calles, todo lo exterior ha pasado a desempeñar un papel secundario, inexistente. ¿Y nosotros? ¿Y las personas? En casa, fuera de ese cuadro, fuera de la escena.

Por cierto, lo del confinamiento no lo ha inventado ningún gobernante, no, lo inventó Noé, y fijaros a quien salvó: a la especie humana, a los animales y a algunas plantas…….exactamente igual que ahora, los seres humanos encerrados, y los animales y plantas no se contagian, por eso podemos seguir abastecidos.

Y cuando eso ocurre, y más aún después de acordarme de Noé, yo sólo puedo pensar que esto viene de muy arriba, y para los que creemos, ya sabemos a que me refiero con lo de Muy Arriba. Sólo el que creó este maravilloso tinglado, el que hizo que de dos nanomicrocélulas se formase un embrión y naciera la mayor maravilla del mundo, el ser humano, una máquina perfecta que sólo tiene fecha de caducidad, sólo Él, podría haber organizado esto. Y que se me entienda bien, hablo de Él porque creo, pero para otros podrá ser Buda, Mahoma o quién sea, incluso su propio Dios. Me dirán ahora algunos que mejor que hubiera mandado otra cosa, menos dañina, y habrá que recordar aquél famoso libro de “Los renglones torcidos de Dios”. No quiero convertir esa entrada en un catecismo, ¡válgame Dios!, pero todo lo que de un dia a otro nos está pasando tiene un por qué, un para qué, y una lectura, que nos está enseñando a todos muchas cosas.

¿Qué es un momento en un día? Nada. ¿Y un día en un año? ¿Y quince días o un mes en una vida? Igualmente, nada. Pero todo es relativo, y depende del momento, del dia o de la quincena. Ahora estamos metidos en el centro del cuadro, no hay nada más que el cuadro, no hay salida, estamos cercados por el marco, las horas son eternas, echamos en falta todo lo que teníamos y no valorábamos, como dar un paseo, ahora muchos sueñan con el momento de ir a tirar la basura, y nos entra el agobio, y todo es el monotema, los telediarios duran horas y solo hay una noticia; y nos habla el Rey, de lo mismo; el Presidente del Gobierno, más de lo mismo; y el que gestiona la crisis sanitaria, el del jersey con pelotillas; qué pesado se me hace; estamos en el ombligo, mirándonos el ombligo, mirándoselo al de al lado y, como decía antes, metidos en el centro del cuadro. Pero en la relatividad de todo, hay que salir de ahí, hay que pensar en el futuro, hay que mirar al horizonte, y hay que poner las luces largas (todos sabemos qué pasa cuando ponemos las largas: vemos todo lo que estaba delante pero no veíamos, exactamente lo que todos debemos de ver)

Hace tiempo estuve en una conferencia de un tipo muy interesante (no era profesional, alli había médicos, ingenieros, matematicos, abogados, estudiantes, etc) en el que nos ponía un simple ejercicio, que era el siguiente: pintaba nueve puntos en forma de cuadrado. Y nos pedía unirlos todos únicamente con cuatro líneas, sin tener que levantar el lápiz del papel. Parecía sencillo. Todos fallamos. Nos pintó otro parecido, con los puntos dispuestos en forma rectangular, y nos dio una segunda oportunidad. Todos volvimos a fallar. Nos dio la solución: aparecía el trazo uniendo todos los puntos, pero el trazo se había salido del cuadrado imaginario que formaban los nueve puntos. Bastó ampliar el campo de visión y salirse aún más del cuadrado. ¿Qué nos hizo fallar a todos? Pues que nuestra mente, de manera automática, dibujó mentalmente un cuadrado en el que enmarcó los nueve puntos y trató de unirlos sin salirse del mismo. Sin embargo, la realidad es que no había ningún cuadrado, ninguna caja, que nadie nos había ni siquiera insinuado que respetásemos el cuadrado, y que era sólo nuestra mente la que nos había autoimpuesto no salirnos del mismo. La psicología creo que los llama pensamientos limitativos, incluso algún experto lo llama pensamiento productivo, en el que hay que pensar, diferenciando entre lo relevante (unir los puntos) y lo irrelevante (no salirse del cuadrado). La moraleja es bien sencilla, y nos vale para el trabajo, para los problemas, para nuestra vida: hay que abrir el campo de visión y, enlazando con mis anteriores reflexiones, salirnos del cuadro, mirar desde fuera, y ver qué hay.

Yo lo he hecho, ya casi al acabarme el café, y he tratado de salirme del marco, de ver más allá, y os voy a decir lo que he visto: gente buena, obediente, alegría, solidaridad, gestos preciosos, más comunicación, estamos más juntos, la gente canta, se ríe, llamadas colectivas o grupales, face time, se habla más, se interesa uno por personas que hacia meses, o años, con las que no hablábamos, la tecnología por primera vez nos está sirviendo para unirnos y no para aislarnos; se aplaude en las terrazas, los vecinos juegan al bingo desde las mismas, e incluso se improvisan tertulias en los patios, se reconocen los méritos de verdad a quienes de verdad lo merecen (fijaros que ahora se ha visto que el héroe es un médico, o un transportista, o una cajera de supermercado; y no los héroes de hace quince dias: un futbolista o una influencer, o un miembro de GH), se hacen caceroladas de protesta (el nuevo CIS), y se auto-organiza la vida sin necesidad de que algún supremo imbécil (generalmente político), nos la organice. Nuestras casas son las modernas Arcas de Noé, en medio del diluvio o la pandemai universal.

¡¡Qué bien ha sabido Noé elegir !!

¿Y qué hay fuera, qué ha quedado fuera del Arca? Pues Paz, la paz que se respira en las calles, el silencio que nos da la calma que, pese al problema que tenemos delante, nos inunda. Nos hemos desestresado de golpe, parar el mundo ha servido para muchas cosas buenas. En mi caso, que soy abogado, se han parado los plazos procesales, se ha detenido el estrés, que no mi trabajo, y me ha inundado otro tipo de prisas. Hay trabajo, a Dios gracias, pero los ritmos han cambiado, trabajo más pero menos deprisa. Fuera hay ahora el grato sonido del silencio. En frente de mi despacho está la Cope, y por primera vez escucho los programas de radio a través de mi ventana y no de un aparato, el silencio nos ha permitido escuchar lo que antes sonaba pero nadie oía. ¿No os dais cuenta todo lo que nos hemos estado perdiendo? Y además de eso hay un aire mas puro, los pájaros se oyen como nunca, vemos los patos en los estanques, me dicen que en Venecia el agua está ahora cristalina y se ven peces. Al parecer los niveles de CO2 han descendido en la atmósfera, el aire ya esta mucho menos contaminado, y fuera, en el campo, las flores huelen a flores, y hemos limpiado la atmósfera sin sacar una escoba ni una fregona, sólo parando el tiempo……… Tanta gente estudiando, tantas Gretas gritando, tanto Kyoto, tantas cumbres del clima, y bastaba encerrarnos en casa y parar el tiempo. Asi de fácil.

¿No estáis conmigo en que era necesario parar, dar un golpe en la mesa, resetearnos, poner contadores a cero? Que esta locura había que pararla, que nos estaban devorando las siete plagas, el progreso mal entendido, la nube, el mundo en una mochila, el pulsar la tecla intro como si fuera la solución a todo.

Vuelvo ahora a mirar a dentro, desde fuera, y me veo a mi, y veo que estoy incomprensiblemente feliz de estar con mi vida, mi familia, mis hijos, Yoyo, todo lo que soy y tengo, y saber que lo más cercano está bien, tranquilo, mis padres, hermanos, cuñados, sobrinos. Lo demás, ¿qué importa?. No os oculto que temo por los demás, por la economía, por el trabajo, por el futuro, porque se acerca el dia 1, y todo lo que conlleva, pero tengo una especie de paz y de agradecimiento por estar pasando los mejores días de mi vida, en mucho tiempo, sin salir de mi casa, sin visitar lugares exóticos o playas maravillosas. De repente, mi comedor es el mejor restaurante del mundo; mi casa, el mejor hotel; mi salón y mis paredes, los mejores monumentos y museos. Y mi familia, el mejor regalo que me han dado en mucho tiempo. Las pasadas Navidades nos fuimos los cuatro a Londres a empezar el 2019, solos, a solas, lo pasamos en grande, hicimos piña e hicimos familia. Ahora, sin viajar, lo hemos vuelto a hacer: reimos, nos cambiamos de camas por las noches, que lío, vemos pelis, hacemos de comer juntos, ayudamos a limpiar, trabajamos, estudiamos, jugamos, hablamos, sí, hablamos, nos miramos, nos tocamos, nos rozamos, nos hacemos cosquillas, nos peleamos, y nos volvemos a pelear, y nos separamos, nos dejamos de hablar por un tiempo, y de repente alguien saca una galleta, la muerde, cruje, y ahí estamos de repente merendando; y se pone el sol, y llega la cena, y se abre una buena botella de vino, o de Fanta, y cada uno brinda por sus ilusiones; y hablamos del futuro, de lo que haremos cuando esto se acabe y, en el fondo, más de uno se dice, en silencio, “que esto no acabe”, que bien estamos, que no hace falta más. Dios mío, que difícil es decir que en estos días estoy siendo feliz, feliz con nada, feliz dentro de una pandemia; pero feliz. Y eso nos ha venido asi a todos, por eso la calle esta vacia…..¿sería que antes se llenaba porque en el fondo era mas fácil tirar balones fuera, que parar y templar y hacer lo que ahora estamos haciendo cada uno dentro de nuestra Arca de Noé?

Hay por ahí memes graciosos, uno decía que había estado hablando una hora con su mujer y que le había resultado muy simpática; otros dicen que en China las separaciones han aumentado después del confinamiento; pues me inclino a pensar que en el fondo, el del meme tiene razón, y que ha hecho falta esto para que veamos las virtudes de quienes tenemos más cerca, que estas vacaciones sin playa, sin comidas de navidad y sin gastar resultaban obligatorias, que el mundo tenía que pararse, que nos lo debíamos.

No es que de repente haya brotado la solidaridad, la bonhomía, la buena gente; eso ya estaba ahí, pero no sabiamos verlo. El vecino siempre ha sido buena gente, pero es que no nos hablábamos con él. Es que no le dábamos la oportunidad de demostrarlo. La gente en los balcones, siempre ha estado ahí, pero en vez de citarnos a cantar o a aplaudir, pues cada uno lo hacia por su cuenta.

Todo esto es lo que está viendo el del Muy Arriba, y está, debe de estar, muy contento. Por eso no nos va a dejar de la mano, por eso hay que confiar en la providencia, en que cada dia tiene su afán y en que esto va a acabar bien; y lo que no se lleve y nos deje será para que se quede y aprendamos. Y ojalá que se quede lo mejor, un mundo mejor y, sobre todo, nosotros, las personas. Las etapas de la humanidad se ha ido configurando según las necesidades de cada época, y asi hemos tenido la edad de piedra, la edad media, la revolución industrial, la sociedad de la información y, mira por donde, por culpa de un bichito, ahora que nos estábamos encorvando y volviendo a la postura del mono, por estar delante de un ordenador todo el dia, esto va a cambiar, como si tratara de una glaciación, a la revolución de las personas, porque a mi no me cabe duda que esto lo vamos a arreglar nosotros, las personas, porque vamos a poner encima de la mesa lo que ninguna otra fuerza material puede poner, y le vamos a demostrar, nos vamos a demostrar, que somos tan grandes que vamos a arreglar esto nosotros, abuelos, padres e hijos, desde el mayor hasta los más pequeños, a los que hacen los dibujitos diciendo que “todo va a ir bien”. Por supuesto. Todo va a ir bien. Gracias a nosotros y a nuestra grandeza.

¿Y qué nos espera al salir? Como cuando la paloma anunció a Noé que ya se acabó el diluvio y podían salir del arca, con esa ramita de olivo en su pico, así ocurrirá, y entonces saldremos todos, nos abrazaremos, los chiquillos correrán por las calles, los bares se llenarán, nos reiremos y nos sonreiremos, tendremos nuevos amigos (probablemente, el vecino, o el que nos ayudó a cambio de nada), llamaremos más a la gente, hablaremos mas con ellos, seremos más amables con la cajera del supermercado, valoraremos mas a un camionero o a un médico, o un enfermero, los quince días o el mes encerrados se verán como un simple momento desde fuera del cuadro, pero, en el fondo, a nadie de nosotros se nos olvidará esta travesía en el Arca de Noé, a nadie se nos olvidarán estos días, que nos van a marcar para toda nuestra vida; y, sobre todo, cuando dejemos el arca, tendremos todos una misión: empezar la reconstrucción. Hay mucho que reconstruir, y esa tarea nos va a ocupar mucho tiempo, y tenemos que hacerlo con los mimbres que en esta travesía hemos descubierto.

Siempre estamos a tiempo de cambiar, a tiempo de ser mejores. Y para ello hay que salirse por un rato de la escena, y ver cómo sigue el teatro de la vida sin tí…..sería la única forma de relativizar las cosas, de hacer pequeños los miedos, las dudas, las confusiones, y de hacer grandes tus fuerzas, tu corazón, tu alma y tu vida. Traigo aquí ahora una historia de mi blog, de la entrada “Una tarde con mi hija” (www.teregalomialegria.com/2014/11/una-tarde-con-mi-hija/), en la que contaba pasajes de la película “A propósito de Henry”, y de la historia de Bradley, el rehabilitador de Henry……..

«…….Bradley era futbolista, era lo único que quería ser, lo único que le importaba en la vida. Durante un partido le partieron las dos rodillas y tuvo que dejar el futbol, y ahí acabó todo, se dijo. Ahí acabó el mundo para él. Pero a continuación le dice a Henry que no, que ahí no acabó, que precisamente esa fue la puerta que se tuvo que cerrar para que se convirtiera en rehabilitador, y consiguiese recuperar a tantos Henrys de la vida. Que del palo más gordo de su vida nació su verdadera misión en la vida. La lección es clara: cuando pensemos que todo se ha ido a tomar viento, literalmente al carajo, nunca hundirse, nunca abandonarse, sólo pensar que lo que se nos está poniendo por delante es la puerta de nuestra verdadera oportunidad, de lo mejor que el destino nos tiene guardado. Finalmente, Bradley le dice a Henry, y copié literalmente la frase en un papel nada más escucharla en la película: “no hagas caso al que quiera decirte quien eres, lo averiguarás por ti mismo”

En estos días en el Arca de Noé, y preparándonos para cuando salgamos, que hable tu corazón, escúchalo siempre, lucha por lo que te pida el alma, y espera tranquilo y confiado, porque sucederá lo que tenga que suceder, y lo averiguarás por tí mismo, como dijo Bradley. Dejemos de pensar en el hoy, salgámonos del cuadro, pongamos la larga, y a pensar en lo que viene, a pensar en el dia que volvamos a pisar este bonito mundo (sin pisotearlo), y en hacer que todo sea mejor, mucho mejor. Que aprendamos de esta. #reconstrucción.

4 pensamientos en “BENDITO VIRUS

  1. Menos mal que somos positivos y siempre le buscamos el lado bueno de las cosas. Nuestro “arca” es nuestro tesoro, lleno de risas, de enfados, de acurrus y tristezas, pero lo importante es permanecer unidos y llenos de Fe, como bien decía mi padre, la Fe siempre es buena compañera. FELICIDADES, y gracias, aunque haya tenido qye pasar ésto para que recuperases tu pluma, ya estábamos inquietos y yo muy expectante para leerlo, en primicia, ja, ja, alguna ventaja tenía que tener! Love you my darling!

  2. Muchas gracias Armando por compartir tus pensamientos y tus sentimientos . Sabes? A mí me pasaba algo parecido: el confinamiento llegó en un momento en el que yo misma necesitaba parar, lo pedía a gritos!!
    Luego pasaron otras cosas que lo han hecho más difícil.
    Me quedo con la vuelta a la esencia de la familia, de los hermanos, de los hijos, los amigos, y de vivir los momentos felices y el dolor de la perdida sin adornos, sin atajos, frente a frente y sin distracciones…
    Gracias otra vez Armando, nos abrazamos pronto….

  3. No has podido definir mejor con palabras como me siento…

    ¨Nuestras casas son las modernas Arcas de Noé, en medio del diluvio o la pandemia universal¨

    Agradecida de poder leer tus historias y deseando gracias a esta situación poder leer la siguiente que espero no tarde… hasta la próxima pandemia jeje

  4. Armando, que magnífica reflexión y que bien me he quedado después de leerla…..sabes porqué?…porque la hago mía. Nuestro Padre nos estaba avisando….pero no veíamos más allá de nuestras narices.
    Sin duda todo se ve mejor con la luz larga…..sobre todo, cuando todo está oscuro.
    Personalmente este mes de encierro me va a dar algunos años de vida…..y creo que a mucha gente.
    Como en casa y rodeado de los tuyos no se está en ningún sitio……y encima es Gratis.
    Pero también te digo…..estoy deseando compartir un buen rato con Yoyo y contigo, con una botellita de Oloroso.
    Un abrazo y como arquitecto que soy, me apunto a la RECONSTRUCCION

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