CULOS DE SOTOGRANDE

PalmerasPor sus culos los conocereis…..esa es la entrada de este libro, que vengo escribiendo desde el verano pasado, a pie de hamaca. CULOS…. es el libro que nadie reconoce haber comprado, pero que todos han leido (y lo tiene escondido). Con esta serie de crónicas a pie de hamaca quiero rendir cul(t)o a los personajes que pueblan Sotogrande, y que vengo observando en mis veranos allí…y en mis inviernos. Dicen que la cara es el espejo del alma, pero el culo……el culo es mucho culo. Por aquí van a desfilar una serie de retratos de rostros sin cara y sin nombre, pero con culo.

 

Por estas páginas van a desfilar todo un elenco de personajes, en una especie de SCW (Sotogrande Culos Week), junto a algunas crónicas sociales que nos os podeis perder, para que conozcais los acontecimientos que de verdad suceden en este lugar, donde suceden muchas cosas, aunque no lo parezca. Habrá una bonita historia y, por último…una sorpresa, que llegará en el capitulo final.

Vaya por delante mi respeto a todos los sotograndinos residentes, no residentes, pensionistas, mediopensionistas. hospedados, invitados, colados, y a todas las personas que habitan un lugar al que adoro, y en el que paso muchos ratos de mi vida, junto a mi familia y amigos.

Siéntense y acomoden sus posaderas

Sotogrande, verano de 2014.

PRÓLOGO

image (16)

 “Sotogrande despertaba radiante aquel día de mediados de Agosto. Eran las 13.30 horas cuando entré al Club de Playa El Cucurucho a tomar una cerveza. Había quedado con unos amigos un poco más tarde, pero decidí llegar antes. Doblé a la izquierda, nada más pasar la recepción y divisar la playa, y me dirigí a la barra a tomar algo. De repente tuve como una visión, aunque era real: no había sitio libre en toda la barra, y todos los taburetes estaban ocupados….por culos. Sólo acerté a divisar una hilera de culos de todas las formas, tamaños y hasta colores, unos tapados con pareos; otros dejándose ver detrás de unos kafkanes transparentes, de colores pasteles; otros enfundados en unas bermudas de colores (vendrían del Club de Golf de Sotogrande, que está enfrente); otro (y digo otro porque de esos sólo había uno) sólo tapado por un diminuto coulotte, pues su portadora lucía una ceñida camiseta sólo hasta el ombligo; otros cubiertos por un meyba (ese seguro que era Packy, el Marqués de Guetares, un bilbaíno mezclado con irlandés, de nombre Francisco, y que recaló en el sur hacía años, para no perder el norte);  y otros cubiertos por un ligero vestido de seda de Sabin´s (la boutique de Sabinillas).

Ante la imposibilidad de acceder a un pedacito de barra, pedí como pude una cerveza y me mantuve en segunda fila. Y habida cuenta que el camarero era feo hasta morir, y que al frente, más allá de infinidad de botellas, no había nada que mirar, me dediqué a contemplar la colección de culos que me precedía, y de repente, detrás de esa visión, empecé a oir conversaciones, y en sólo un momento esos culos hablaban, y cada uno más distinto y más especial que su propia morfología. Por allí se escuchaba al culo bilbaíno (una especie muy afincada en Sotogrande), al madrileño, al culito londinense, al culo gibraltareño (How are you, pissha?), al culo filipino (ya toda una colonia en la zona), al sevillano (más pescuezo que culo), al culo sherry (bueno, de Jerez) y al culo Cucurucho, cómo no. No se si detrás de cada conversación había un culo, o delante de cada culo había una especie de las muchas que pueblan esta maravillosa urbanización del Sur de España, pero en sólo un minuto, y ante esa visión de tantos culos en fila, representando a todos los personajes, habitantes, visitantes, turistas, espontáneos y demás flora y fauna que puebla el lugar, se me ocurrió que tenía que contaros lo que veía y oía, que lo teníais que saber, y empecé a anotar ideas en una servilleta de papel que pedí al camarero, para que conocierais a los verdaderos y nunca contados, ni enseñados, culos de Sotogrande.

De repente, se oyó un ruido en la barra. Y eso es especial porque en Sotogrande no hay ruidos en las barras, todo es silencio, se come con la boca cerrada y habla con la boca cerrada. El ruido era como una especie de fino sonido de una mosca, que se fue transformando de manera lenta en un silbido, que se hizo constante y que fue aumentando, in crescendo, hasta convertirse en un trueno. De pronto, paró. Ante tal silencio, todas las cabezas que portaban aquellos culos que tenía delante de mi se giraron (en un ángulo no superior a 45 grados). Buscaban algo, o a alguien, o a un culo, probablemente a un culpable. Entonces la portadora del culo enfundado en aquel diminuto coulotte que os conté antes (la más fina, la más boquita de piñón, la más…) se giró y, susurrando, exclamó: “¡perdón!, han sido las coliflores de Manilva”

El pedorro se escuchó en Guadalquitón.

CAPITULO I: EL CULO MADRILEÑO

image (11)

Sin duda el primer culo que llama la atención al llegar a Sotogrande, como a casi cualquier lugar de España, porque está en todos lados, es el culo madrileño.

El culo madrileño no tiene morfología. El culo madrileño es, por definición, y por excelencia, lo que aquí llamamos un culo inquieto. Y es que el madrileño que habita Sotogrande es un espécimen que, cuando llega el verano, “baja” aquí a estresarse aún más. El culo madrileño se apunta a todo. Es llegar el 1 de Agosto y su vida se relaja: a las 7 footing, o jogging, o movimiento (movement, es lo it). A continuación, golf, a fondo (el madrileño juega dos veces al dia, ¡¡qué menos!!). En medio, paddle. Y a las 2, el aperitivo, un fino, porque sí. La siesta, también: siete minutos y medio (como los señoritos andaluces de toda la vida), porque un verano no es verano si no se hace una siesta. El madrileño no duerme la siesta, la hace. Y no sigo. Antes del golf vespertino, una partidita de bridge. Y por la noche, a cenar el sitio de moda, y como hay que ir a todos y probar de todo, pues cenan dos veces. Antes de dormir, un gin tonic, a la ultima, esto es, casi un gazpacho (hay que ver la de cosas que se le echan ahora a un gin tonic, es que ya no es ni transparente). Ah!, y el yoga, que no falte un poco de yoga para relajar esos culitos antes de irse definitivamente a la cama.

De sexo ni hablamos.

Para todas las anteriores actividades el madrileño se ha pertrechado previamente con multitud de equipaciones. Todo a la última. Como los Kents y las Barbies. Para el footing, segundas pieles adheridas al cuerpo, colores flúor, zapatillas galácticas y toda suerte de aparatos electrónicos adheridos al cuerpo, que lo controlan todo: calorías, frecuencias, biotipos, celotipos, itunes, tensiones….el otro diaví uno por el Paseo del Parque con una pantalla de LCD colgada, pasándose una especie de desodorante roll-on por el abdomen. Es el último grito: el iEco, un ecógrafode precisión, lo más. Para el golf, de corto por la mañana y de largo por la tarde, siempre con un toque de moda: cinturón Hermés de color o gorrita de Loewe, “pa reventar”, pero qué horteras sois. Luego, para el paddle, muñequera a juego con las cien pulseras que todo buen madrileño porta (la de cuero, las solidarias, las guarras que nunca se quitan, la del stress, la del todo incluido, la de Marina D´Or, la de la Rivera Maya, de todo en la muñeca), polo bien pegadito, para marcar sudoración. Y los vendajes…..y las prótesis articulares. ¿No habeis visto que algunos van a jugar y parecen una momia a medio vestir, de la de vendas y prótesis que llevan?Es que si no estás lesionado o sufres tendinitis no eres nadie, no eres un buen deportista, y si después no visitas al fisio o al recuperador, menos aún. Al final del día, este espécimen se ha cambiado tanto de atuendos que lleva a la lavadora una maleta de ropa.

Y de sexo ni hablamos.

El culito madrileño se apunta a todo, absolutamente a todo, y le encanta la formación, porque de todo tiene que saber, es como el maestro Liendre, que “de tó sabe y de ná entiende”. O bien estudia idiomas con la nativa que trae para los niños o, por ejemplo, se apunta a chino. Los chinos del supermercado de Pueblo Nuevo abrieron una academiahace unos años y allí que ví a tres de Madrid que querían un cursillo intensivo de 7 horas al dia. Y el chino discutiendo con ellos porque no daba más de 2 horas al dia (claro, el chino lleva ya viviendo 5 años en San Martin del Tesorillo, se ha apuntado a UGT y ya es andaluz de costumbres, incluso ha hecho un ELE en la academia, que ya eran muchos costes)

¿Y las madriles? ¿qué hacen los culitos de las madriles que no hacen deporte mientras que sus maridos se relajan, como acabamos de explicar? Pues la ruta de los súper, que consiste en comprar en siete tiendas lo que habitualmente se compra en una. Ataviadas como para ir al mercadillo, y con su inseparable panamá, eligen una tienda para cada cosa, y presumen del máximo conocimiento alimentario. Sus productos “estrella” son la uva de Manilva y el kiwi rasurado, los conocen como nadie:

–         Chico, ¿Me das uva de Manilva?

–         No zeñora, zon de Zabinilla..

–         Entonces no me las ponga, yo quiero las de Manilva

(N del A: Sabinillas está en Manilva, y Manilva en Sabinillas)

–         ¿Tienes kiwi de pelo rasurado? Es que el de pelo alisado tiene megos Omega 3…..

Luego pasan a la carnicería a darle clases al carnicero, y le dicen que en Madrid la cortan “así” (la ultima moda es en diagonal) y de camino le dan una culada (enAndalucía decimos una “culaita”), “enseñándole” algún truco para hacer la carne (que siempre acaba en la Termomix, of course).

La ruta acaba en la pescadería, el templo del saber culinario de un madrileño. ¿Hay algo más empachoso que una madrileña en una pescadería? Pues sí, lo hay: un madrileño en la pescadería de Hipercor en Sotogrande. Van con gafas de ver, y como son de costa de toda la vida, saben más de pescado y marisco que nadie. ¿Conoce alguien a la cigala bragada? ¿Y al pargo toricantano de agalla coral?Examinan la pieza de arriba abajo, la miran fijamente a los ojos (algunos hasta diagnostican una clara anemia de mercurio en su mirada…) y por último le cuentan a la concurrencia, a voz en grito, cómo lo van a cocinar. Al final, acaban comprando filetes de merluza y unos deliciosos palitos congelados findus, que este año están a la última cocidos al wok. Y del atún no hablamos…

En el mercadillo también imponen tendencia, en Madrid se sabe llevar el panamá a la perfección, y eso se nota (ya se sabe, Madrid es la Habana con más salero…, no hay más que pasear por el Soto de la Moraleja, que es la prima de Sotogrande, para contemplarlo)

Y donde sientan cátedra es en otra disciplina en la que destacan: el entendimiento de vientos. Me emociona cómo domina un madrileño el Poniente y el Levante, parece que nacieron con la veleta de serie. Y cuentan lo que le oyen al lugareño de la calle como si fuera su propia ciencia. Vi a uno un dia hasta emocionarse contando lo de la dirección en la que habían construido las abejas sus panales, leyenda centenaria que todavía no he alcanzado a entender, porque siempre veo los panales en el mismo sitio, sople el viento que sople.

El culito madrileño se pega todo el año estudiando, tratando de saber de todo, para cuando llegue el verano bajar y repartir culaitas, al Sur y al Norte, al Este y al Oeste, y decir al mundo entero cómo se hacen las cosas en Madriz. Pero en el fondo, y de tanto verle ese culito se le nota, es un cateto de provincias. Un cateto que cuando ve un pescado dice “un pez”, y que denomina “alta mar” a lo que aquí decimos “a lo jondo”.  El madrileño, aunque se desplace en horizontal, siempre “baja”, lo mismo baja a Andalucía, que a Murcia, que desde Sotogrande a Marbella, y cuando te invita te dice “a ver cuándo subís a Madriz”.

Por eso pienso que conocieron a un tal Nicolás, y el tal Nicolás se la pegó a todos, sin excepción.

Ya os contaré más adelante las aventuras de Pelayo y Borja Beltrán, y conoceréis mejor a esta variedad de culitos inquietos tan particular.

Y de sexo ni hablamos

Queridos amigos de Madrid, ¿por qué sois tan “jartibles”?

CAPITULO II: EL CULO SEVILLANO

image (4)El culo sevillano es moreno, apretado, muy apretado, y respingón. Porque si el culo madrileño era inquieto, el de Sevilla es respingón porque tampoco quiere perderse una.

Asimismo este culo estás entreverado con dos variedades: el culo sherry (vulgo, jerezano, al que decidamos un capitulo aparte, porque tiene una veta independiente), y el culo pescuecero (que deriva de la variedad gañotera, valvulina o gorrona). Como ya apunta desde un principio, se trata de un culo complejo, que adorna a un personaje complejo, sin duda.  

El sevillano, al contrario que el de la capital, no se apunta a nada, pero quiere estar en todas partes, y de hecho lo está. Alguien dijo en cierta ocasión que en Madrid, a las 8 de la tarde, o das una conferencia, o te la dan. Pues en Sevilla a las 8 de la tarde, cuando dan una conferencia, no cabe ni un culo. Y a las 10 de la mañana igual. Y si es a las 14:30, entonces ni os cuento. El culito sevillano huele un convite, huele un canapé, o huele un sarao como el tiburón a la sangre. ¿Qué hay un cóctel a las 5 de la tarde, de licor de guindas caliente? Allí está el culito sevillano, el primero.

Hábil hasta la extenuación, y tirando de gracia, consigue estar invitado donde no lo ha sido, y entra. Y luego le chulea al que estaba invitado de verdad. Algunos tiran de apellido, eso en Sevilla todavía sirve para algo (pero, ¿cómo puede ser? ¿qué no estoy en la lista? Mire bien, mire bien. Aquí tiene mi DNI, tome nota, y de camino vaya llamando a su superior… Adiós Marianín, adiós Piluca, hola Antoñito…. Y así hasta que entra). Y esto de día. El otro día en un selecto club de Golf hubo un cóctel después de un campeonato, que por cierto costaba 60 euros apuntarse. Jugaron el campeonato 85 personas. Fueron al cóctel 430.

Por la noche sotograndina, se ponen su camisa con al menos 4 iniciales bordadas (cuantas más, más importante eres). Este verano ví uno en el Polo con 8 iniciales, me dijo muy serio que desde que se estrenó la película “8 apellidos vascos” él no iba a ser menos. Y al que le faltan apellidos, se los une con “de”, “del”, “de la”, o le pone un guión. Por ejemplo, Pepe Rodriguez Cuevas, se deletrea J.R. de la C (pa jartarse de iniciales). También vi este verano a uno muy creido, pero más cateto todavía, que se había puesto un guión bajo, como si fuera una dirección de e-mail. Dentro de poco alguno se va a poner una @ entre las iniciales. Ya se sabe, culito sevillano, culito inquieto. Y moderno. A la última.

Dicen que en la inauguración de Trocadero Sotogrande el verano pasado  había más culitos sevillanos que en Matalascañas. Y en el After-Polo, idem de idem, pero cuánto vip.

El culo sevillano siempre se caracteriza por su indumentaria, que lo hace fácilmente reconocible. Quiere ser como un señorito, pero vestido de señorito, que no es lo mismo aunque parezca igual. La camisa nocturna con las iniciales es también un complemento diurno, se pone con bañador, para bajar a la playa, y además se engomina el pelo, con todos los caracolillos o rizos posibles detrás. En ese momento es cuando se empieza a apreciar el cruce con el culo jerezano. También vale para ir al Ké (ves y te ven) a tomar la cervecita (siempre a mediodía), y para las tardes de Polo, esta vez sin bañador, pero con bermudas. Aunque del Polo hablaré luego.

Hay dos tipos de culos sevillanos en Sotogrande: el residente y el no residente. Fáciles de distinguir. El residente tiene casa, es socio de algún club de playa, o de golf, y se deja ver lo justo, o al menos se hace ver menos. Dentro del residente, y según mi amigo BMdelB de C, hay dos subespecies: el propietario y el alquilado. Yo añadiría al de hotel.

El no residente es un ejemplar a estudiar: suele venir a pasar el día, o está de gañote en casa de alguien, ya sea propietario o alquilado, le da igual, el gañotero o gorrón no se para a distinguir en quien paga el IBI. El no residente, cuando se encuentra contigo, nada más verte, te dice: ¿tú por aquí?. Es su “culaita” de entrada. Procura ir a seis o siete sitios de moda en un solo día, para que lo vean, y así ya puede contarlo el resto del año, como si hubiera veraneado aquí toda la vida. Se pega tres o cuatro paseos por la playa, en jornadas de mañana o de tarde, y se pone un panamá, para mimetizarse. Y saluda, saluda a cuatro manos. Técnica depurada.

Cuando va al Polo (ya hablaré luego del Polo y de los culos que lo pueblan), llega cinco minutos antes de que acabe el partido, pregunta resultado, jugada a destacar, o si la ha palmado algún caballo, mejor jugador y….en cuanto te ve, zás, te lo cuenta. Yo estuve allí. Eso mismo lo he visto hacer en la Maestranza, irse a la Puerta del Príncipe, traje almidonado, pelo engominado, almohadilla en mano, antes de la corrida (para salir en la foto del ABC, si no no eres nadie), y a la salida, para saludar, los saludos siempre a la salida, que es cuando hay que ser visto (¡niño, qué tostón Curro!, qué muletazo más malo, ojú, voy a tirar el abono, qué dineral gastado…). Un artista.

Al Alcalde de Sevilla no se le ha ocurrido mejor idea que veranear en Sotogrande. En vez de hacerlo en Triana, o en Gelves, anda por aquí preocupándose de los baches de la urbanización, y de otras cosas, e inaugurando Trocadero. Y al culito sevillano no hay nada que más le guste que encontrarse o coincidir con su Alcalde. Porque, evidentemente, todos lo conocen y todos han estado o cenado con él, aunque sea en la otra punta de la barra de algún bar.

–         Adiós, Juaninnasio!!

Y Juaninnasio, que como buen político abraza hasta a una farola, le responde:

–         Adiós, digura! Adiós, campeón!

–         Adiós, guapa!! (si es mujer)

Y a continuación, el sevillano amigo del Alcalde, amigo de toda la visa, por supuesto, te la pega:

–         Anoche cené con Juanninasio, qué enrollao. Me ha dicho que lo llame a la vuelta, para ver lo mío. Oye, qué llano, qué campechano, qué señor

En la playa, vuelve otra vez el culo sevillano al paseo, es siempre el que da más vueltas, es la coartada eterna: me han visto, luego he estado. Y cuando se encuentra al residente, el no residente le “ataca”: Currito, ¿tú que haces aquí? (cuanto menos amigo es tuyo, más se acerca a tí el sevillano, empleando diminutivos de tu nombre, como si te conociera de toda la vida. Y no os digo nada si es para hablar de algún amigo “común”, cuanto más use el diminutivo o el mote, mas amistad: “estuve el otro día con Guegué, cada vez más arrugada, pero un encanto”) ¿Desde cuándo veraneas aquí, le dice el no residente? Y le contesta el pobre Curro: “pues desde hace unos veinte años, yo soy el que no te he visto a ti”. Le espeta el no residente: “es que hacemos mucha vida en casa, ya sabes, cenitas….” (la respuesta es verdad, lo que pasa es que esa vida es en casa….en Sevilla, ja, ja).

Para dejarse ver, todos los veranos organizan un sardinada playera: como hay humo y muchos sevillanos, ese dia no hay que pasearse por la playa, se les ve de lejos: nobleza, apellidos, más apellidos, porte, caracolillos engominados, algunos entreveraos de Jerez también se les acercan, mucho rolex (que no falte), mucha bandera de España (hay les ganan a los culos madrileños), las chicas todas iguales, pero iguales, el pareo, los panamás, el biquini discreto, Siempre Así, Siempre Igual, todas muy guais, todo a la última, apellidos, sardinas, sangría, muchos apellidos, y muchos tiesos camuflados, pero dignos, muy dignos, con el Bvlgari de imitación, que da el pego, mucha camisa bordada, muchas iniciales, aquí hizo el Máster el pequeño Nicolás, mucho botellín de Cruzcampo, y muchas relaciones, todos conocen a Cayetana; y a los Benjumea, los Abengoa de toda la vida; y a los Mora, pero ¿quién no conoce a los Mora?; y los complementos a juego, recién sacados del número extra de verano del Elle o el Vogue, y los niños, todos los hermanos con los bañadores iguales, y si puede ser el padre y la madre, mejor; y qué de bolsas de Harrods, si parece que todo lo compran allí; y los iphones, y los ipdades; y las Nespresso (what else?) y qué delgados todos, esos niños modelos, delgados, muy delgados, y ellas igual; y éste año a la última: sin tatas, que hay que enseñar a los niños desde pequeños a hacerse la cama y a hacer las tareas domésticas. Y qué bien se alimentan: todo ligerito, no vaya a ser que se les corte la digestión. Y de pronto, a la hora de comer, van desapareciendo, se van difuminando, hay desbandada, ya hay cola en Gago para comprar las baguettes calentitas, y todo vuelve a su ser, se hace la calma……..tarde de poniente, playa desierta, Sotogrande Style.

Cojo mi coche, y de vuelta a casa, descubro el por qué de esa desbandada. Pero ¿dónde están los culos sevillanos?. De repente, un cartel me lo aclara todo. Ya sé lo que ha pasado: esta tarde hay Polo.

Al caer la tarde, no cabe un alfiler en los palcos del Polo: te vuelves a encontrar a los de la sardinada, esta vez gin tonic en mano, de la copa al mentón hay una cuarta exacta (un palmo), eso es lo que en mi tierra se llama “el pescue”, que viene de pescuezo, cuanto más largo más pescue, en definitiva, de gorroneo. Y te dice uno, de nuevo el no residente: ¿pero dónde te metes, Armandito, que no te veo, so aburrío? Yo es que no paro, todo el día en Trocadero, oye, qué clavón, pero qué pibones. ¿tú no has ido aún? Cómo se come, qué espetos (sic)……..De pronto, llega su mujer, con la bolsa de Harrods y una minibolsa de la tienda de las pulseritas que ha puesto una de Madrid en el Polo, y le dice:

– ¡Venga Gonzaga, vámonos, que tenemos el coche cargado y los niños se van a dormir, que nos quedan dos horas para llegar a Chipiona! 

 

6 pensamientos en “CULOS DE SOTOGRANDE

  1. JEJEJE.

    Lo sabía y me lo esperaba. Buenísimo y muy real. Es el mejor ejemplo de que este libro de “Culos de Sotogrande” llegará lejos.

    Es verdad que algo se del libro y que se que hay más sorpresas, pero es una lección de humor y buena escritura, Enhorabuena.

    Y además,par mi, es una lección de humildad. Empezar por reírse de uno mismo, sin ofender a nadie. nadie de otra “Capital” s podrá quejar ya. La critica ácida e irónica a lo propio está hecha.

    Ahora toca “subir” o “bajar” a otra ciudad para seguir analizando las posaderas que residen en Sotogrande.

    Un abrazo fuerte y sigue así.

    Luis

    • Gracias Luis. Más me he reido yo escribiéndolo, porque el sevillano tiene para darle bien dado. Pero hay mas risas, el culo bilbaino es el próximo, el jerezano esta horneado y calentito, y vienen el gibraltareño, el Mr. Boho (que es muy bueno)….Espero que os divirtais y a ver si alguien me edita, iré sembrando de misterio esta saga de culos, para que siempre pueda haber un final inesperado. Gracias de nuevo

  2. Buenísimo Armando!! Tela como la vida misma.
    Espero con ansiedad el capítulo de ” Culos jerezanos”.

    Un beso

    • Ana, muchas gracias. El Culo Jerezano ya esta escrito, lo que pasa que ire publicando con cuentagotas. Lástima que Planeta no me edite el libro, porque entonces os ibais a reir pero de golpe. El culo jerezano va a ser polémico, muy polémico….a lo mejor no puedo aparecer por jerez en una temporadita. Pero como le he comentado a Luis, vienen culos muy interesantes y sorprendentes. Gracias por seguirme

  3. Buenísimo Armando, y real, real, real. Parece que lo estaba viendo e incluso le he puesto cara a más de uno y de una! Jajaja.
    Ahora, Luis, tu hermanísino no ha empezado por reírse del culo de su capital de nacimiento, no querido. Una vez más los de Madrid los primeros! Por qué será??? Jajaja
    Un beso a los dos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *